ALEGRE ESPERANZA
La esperanza es una virtud humano-cristiana que sirve para dar sentido a nuestra vida al mismo tiempo que es termómetro de nuestra ilusión y alegría.
La esperanza como virtud netamente humana está muy devaluada ya que choca con:
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- La mentalidad de muchas personas, que anidan en su interior una desconfianza como sistema respecto a todo lo que les rodea; éstas viven siempre empapadas de pesimismo.
- La realidad actual, entretejida de promesas utópicas incumplidas o vivencias desastrosas como guerras, injusticias, secuestros, atentados, etc…
- Con este panorama si podemos decir que “el que espera, desespera”.
La esperanza como virtud cristiana transporta las limitaciones a las que estamos sometidos y nos hace entrar en un clima de paz, tranquilidad y alegría, que sólo podemos disfrutar, porque el apoyo que tenemos nos da una garantía total y absoluta: Dios.
- Esperamos una promesa impensable, no utópica: La salvación eterna.
- Vivimos ya esa esperanza con la garantía de una vida en gracia, humanamente incansable, pero gratuitamente dada por Dios.
- Pasamos por el trampolín de las pruebas y dificultades para lanzarnos a la posesión de un premio imperecedero, sin que nos adormezca este pensamiento el sentido de luchar por un mundo más justo.
La esperanza cristiana es:
- Antídoto contra el pesimismo, la frustración y el desengaño.
- Señal de una fe auténtica.
- Compromiso de una caridad sincera.
- Reto a un mundo que nos angustia con sus negros horizontes construidos en la injusticia, egoísmo, hedonismo, etc…
El mensaje cristiano es un mensaje de esperanza alegre:
- Para el enfermo, porque le garantice la salud eterna.
- Para el pobre, porque le dará la mayor riqueza: Dios.
- Para que el ignorante, porque Dios se le manifestó tal cual es.
- Para el angustiado por los continuos sobresaltos, fruto de una inestabilidad en el mundo, porque la palabra de Jesús es inamovible.
Autor: Padre Tomás Rodriguez
