Miércoles, 26 de de febrero de 2025

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 4, 11-19:

 

La sabiduría educa a sus hijos y se cuida de los que la buscan.

El que la ama, ama la vida, y los que madrugan por ella se llenarán de gozo.

El que la adquiere heredará la gloria y dondequiera que vaya, el Señor lo bendecirá.

Los que sirven, sirven al Santo, y el que a ella se aplica, vivirá seguro.

Si confía en ella, la recibirá en herencia, y sus descendientes la tendrán en posesión.

Porque al principio lo lleva por caminos tortuosos y lo escrutará con cuidado; le infunde miedo y temblor, lo atormenta con su disciplina, hasta que pueda confiar en él, y lo pone a prueba con sus exigencias.

Pero luego vuelve a él por el camino recto, lo colma de alegría y le revela sus secretos, y lo enriquecerá de ciencia y de conocimiento recto.

Si él se desvía, lo abandonará y lo dejará a merced de su propia ruina.

 

Salmo de hoy

Salmo 118, 165. 168. 171. 172. 174. 175

R/. Mucha paz tienen los que aman tu ley, Señor

 

Mucha paz tiene los que aman tu ley,
y nada los hace tropezar. R/.

Guardo tus preceptos y tus mandatos,
y tú tienes presentes mis caminos. R/.

De mis labios brota la alabanza,
porque me ensañaste tus decretos. R/.

Mi lengua canta tu promesa,
porque todos tus preceptos son justos. R/.

Ansío tu salvación, Señor,
tu ley es mi delicia. R/.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 38-40

 

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».

Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Palabra del Señor.

 

Reflexión del evangelio de hoy

 

La Sabiduría: Nuestra Compañera en el Camino de la Vida

Hoy reflexionamos sobre un pasaje profundo del libro del Eclesiástico que nos recuerda el papel crucial de la sabiduría en nuestras vidas. La sabiduría no es solo un concepto abstracto; es una fuerza activa que educa a sus hijos y se preocupa por aquellos que la buscan con sinceridad. ¡Qué hermoso es saber que al amar la sabiduría, estamos abrazando la vida misma!

El texto nos invita a levantarnos temprano en busca de esta joya invaluable. Aquellos que se esfuerzan por adquirirla experimentarán una alegría profunda y duradera. La promesa de que el que la hereda será bendecido en todo su andar nos llena de esperanza y motivación para seguir este camino.

Sin embargo, el camino hacia la sabiduría no siempre es fácil. A menudo, se presenta como un sendero tortuoso, lleno de desafíos y pruebas. Pero cada dificultad es una oportunidad para crecer y fortalecer nuestra confianza en ella. La disciplina que experimentamos puede ser incómoda, pero es necesaria para moldearnos y prepararnos para los secretos y las verdades que nos revelará más adelante.

Lo maravilloso es que, al final de este proceso, la sabiduría nos lleva por el camino recto, donde encontramos alegría y conocimiento. Pero también debemos recordar que, si nos desviamos de este camino, corremos el riesgo de quedarnos a merced de nuestra propia ruina.

Hoy, te invito a reflexionar sobre cómo podemos cultivar una relación más profunda con la sabiduría en nuestras vidas. ¿Cómo podemos buscarla activamente? ¿Qué pasos podemos dar para asegurarnos de que nuestras decisiones estén guiadas por ella?

Que cada uno de nosotros haga del amor a la sabiduría su norte, y así, disfrutemos juntos de las bendiciones que nos trae.

 

La Inclusión en la Misión de Cristo

En el pasaje del Evangelio según San Marcos, encontramos a Juan expresando su preocupación por alguien que, aunque no formaba parte de su grupo, estaba haciendo el bien en nombre de Jesús. Esta escena nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la misión de Cristo y la forma en que entendemos la comunidad de creyentes.

Juan, al ver a este exorcista ajeno a su círculo, siente la necesidad de intervenir. Sin embargo, la respuesta de Jesús es clara y contundente: «No se lo impidáis». Esto nos muestra que Jesús tiene una visión mucho más amplia del reino de Dios. La obra del bien no se limita a un grupo selecto; quienes actúan con fe y amor en su nombre son parte integral de su misión.

Este mensaje es especialmente relevante hoy en día, cuando a menudo tendemos a poner barreras o límites sobre quién puede ser parte de nuestra comunidad de fe. Jesús nos recuerda que aquellos que trabajan para el bien, aunque no compartan nuestras mismas creencias o prácticas, están en realidad alineados con su propósito.

La invitación es a abrir nuestros corazones y nuestras mentes. A reconocer que el amor y la compasión pueden manifestarse en muchos lugares y formas diferentes. No debemos tener miedo de colaborar con otros que buscan el bien, ya que todos estamos llamados a ser instrumentos de paz y esperanza en este mundo.

Señor Jesús, te damos gracias por tu enseñanza sobre la inclusión y la unidad en tu misión. Ayúdanos a abrir nuestros corazones para reconocer el bien que se realiza en tu nombre, sin importar quién lo lleve a cabo. Que podamos trabajar juntos como un solo cuerpo, buscando siempre tu gloria y extendiendo tu amor a todos los rincones del mundo. Amén.

Homilía Católica

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