Hoy en día tenemos un concepto mundano de lo que significa la Navidad, para muchos de nosotros representa entre otras cosas, días de descanso, fiestas y borracheras, regalos materiales, buena comida etc.
Se nos ha vendido una Navidad superficial, muy comercial y en la que esperamos se nos sirva, se nos atienda y se nos den regalos.
La presencia de San Nicolás, un santo que dedicó su vida a la misericordia y a regalar sus bienes materiales, ha sido remplazada por un Papá Noel símbolo del materialismo y producto de una campaña publicitaria de un gran emporio comercial de bebidas gaseosas, que simplemente promociona los últimos juguetes y que ha opacado la presencia de Jesús en el pesebre o nacimiento.
Este pesebre ha sido reemplazado por el Árbol de Navidad que en un comienzo se uso para representar El Amor de Dios (tan perenne como un Pino) y el cual se adornaba con manzanas para representar el pecado original y velas para representar la Luz de Cristo. (San Bonifacio Arzobispo y Mártir)
Este Árbol de navidad ahora lleno de adornos y luces, alberga los regalos esperados y simboliza un festivo adorno.
Me pregunto, por qué no usar este nacimiento o este árbol para colocar en ellos mejor, las ofrendas que nos gustaría darle a Dios o a los demás, los propósitos de cambio para esta Navidad.
A manera de ejemplo, más perdón, paciencia o tolerancia con los que se equivocan a nuestra alrededor?, más amor y tiempo de dedicación a nuestros seres queridos, más misericordia con los más necesitados, más oración por los enfermos de cuerpo y alma, etc.
Por qué no trasladar esos propósitos que hacemos con la llegada del año nuevo y los ponemos como ofrenda a la llegada del Señor?
Allí, La Navidad tendrá un nuevo significado “El Nacimiento de Jesús en tu Corazón” y con su llegada él nos dará como regalo, todas las bendiciones que necesitamos.

