
Jueves, 27 de de febrero de 2025
Primera lectura
Lectura del libro del Eclesiástico 5, 1-8
No confíes en tus riquezas, ni digas: «Con esto me basta».
No sigas tu instinto y tu fuerza, secundando las pasiones de tu corazón.
Y no digas: «Quién puede dominarme?», o bien: «Quién logrará someterme por lo que he hecho?», porque el Señor ciertamente te castigará.
No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?», porque el Señor sabe esperar.
Del perdón no te sientas tan seguro, mientras acumulas pecado tras pecado.
Y no digas: «Es grande su compasión, me perdonará mis muchos pecados», porque él tiene compasión y cólera, y su ira recae sobre los malvados.
No tardes en convertirte al Señor, ni lo dejes de un día para otro, porque de repente la ira del Señor se enciende, y el día del castigo perecerás.
No confíes en riquezas injustas, porque de nada te servirán el día de la desgracia.
Salmo de hoy
Salmo 1
R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los Cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 41-50
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la «gehenna», al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».
Palabra del Señor
Reflexión del evangelio de hoy
Riquezas y Arrepentimiento: La Ilusión de la Seguridad
Queridos hermanos y hermanas, en este pasaje del Eclesiástico, encontramos una profunda reflexión sobre la naturaleza efímera de las riquezas y la necesidad de una conversión sincera hacia el Señor. El autor nos advierte sobre los peligros de confiar en lo material, recordándonos que nuestras posesiones no pueden salvarnos ni brindarnos la verdadera seguridad que buscamos.
El versículo inicial nos invita a no decir «con esto me basta», pues las riquezas son inestables y nos pueden llevar a un falso sentido de seguridad. A menudo, nos dejamos llevar por nuestros deseos y pasiones, olvidando que hay algo más grande que nosotros mismos. La soberbia de pensar que nadie puede dominarnos nos ciega ante la realidad del juicio divino.
La advertencia sobre el perdón es crucial. No debemos caer en la trampa de pensar que podemos acumular pecados sin consecuencias, asumiendo que la compasión de Dios siempre estará a nuestro alcance. La paciencia del Señor no significa que no haya un límite; es un llamado a la conversión inmediata. La ira del Señor puede encenderse repentinamente, y el tiempo para rectificar nuestros caminos es hoy, no mañana.
Finalmente, se nos recuerda que las riquezas injustas serán inútiles en el día del juicio. Este es un llamado a reflexionar sobre nuestras acciones y a buscar una vida en rectitud, donde nuestras verdaderas riquezas se encuentren en nuestra relación con Dios y con los demás.
Que este mensaje nos impulse a vivir con integridad y a buscar siempre el perdón y la conversión antes de que sea demasiado tarde. Amén.
La Recompensa del Bien y el Costo del Pecado
Jesús nos ofrece una enseñanza profunda sobre la importancia de nuestras acciones y decisiones. Comienza recordándonos que incluso el gesto más simple de bondad, como dar un vaso de agua a alguien por ser discípulo de Cristo, no quedará sin recompensa. Esto resalta la grandeza de lo pequeño; cada acto de amor cuenta en el reino de Dios.
Sin embargo, Jesús también nos advierte sobre la gravedad del escándalo. Cuando alguien lleva a otros, especialmente a los más vulnerables, a tropezar en su fe, las consecuencias son severas. La imagen de la piedra de molino es impactante y nos muestra lo serio que es causar daño espiritual a otros. Debemos ser conscientes de cómo nuestras acciones pueden influir en la fe de quienes nos rodean.
Luego, Jesús utiliza un lenguaje radical para enfatizar la urgencia de cortar con el pecado. Nos dice que, si nuestra mano, pie u ojo nos llevan a pecar, debemos deshacernos de ellos. Esta hipérbole nos invita a reflexionar sobre la necesidad de ser radicales en nuestra lucha contra el pecado. No se trata solo de evitar lo malo; se trata de tomar decisiones valientes que nos acerquen a Dios.
Finalmente, Jesús concluye con una poderosa imagen sobre la sal. La sal es símbolo de preservación y sabor; así también, nosotros debemos ser un reflejo del amor y la paz de Dios en el mundo. Si perdemos nuestra esencia como cristianos, ¿qué impacto podemos tener en nuestro entorno?
Que este mensaje nos inspire a vivir con integridad y a buscar siempre el bien, recordando que nuestras acciones tienen un peso eterno. Amén.
Señor Dios, te damos gracias por tu palabra que ilumina nuestro camino. Ayúdanos a ser conscientes de nuestras acciones y a vivir con amor y rectitud. Que cada gesto sea un reflejo de tu bondad y que nunca escandalicemos a los más pequeños en la fe. Fortalécenos para cortar con todo aquello que nos aleje de ti y guíanos hacia una vida llena de paz y alegría en tu presencia. Amén.
