{"id":44,"date":"2025-03-03T22:19:42","date_gmt":"2025-03-03T22:19:42","guid":{"rendered":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/?page_id=44"},"modified":"2026-05-23T22:37:44","modified_gmt":"2026-05-23T22:37:44","slug":"evangelio-del-dia-de-hoy","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/evangelio-del-dia-de-hoy\/","title":{"rendered":"Evangelio del d\u00eda de hoy"},"content":{"rendered":"<h6>\u00a0<\/h6>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<h6><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/1.png\" \/><\/h6>\r\n<footer class=\"autor\">\r\n<p><span style=\"font-size: 1.1em; font-weight: bold;\">Domingo, 24 de mayo de 2026<\/span><\/p>\r\n<\/footer><footer class=\"autor\"><footer class=\"autor\">\r\n<h2>Primera lectura<\/h2>\r\n<h3>Lectura del libro de los Hechos de los ap\u00f3stoles 2, 1-11<\/h3>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>Al cumplirse el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llen\u00f3 toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se divid\u00edan, pos\u00e1ndose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Esp\u00edritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, seg\u00fan el Esp\u00edritu les conced\u00eda manifestarse.<\/p>\r\n<p>Resid\u00edan entonces en Jerusal\u00e9n jud\u00edos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al o\u00edrse este ruido, acudi\u00f3 la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los o\u00eda hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:<br \/>\u00ab\u00bfNo son galileos todos esos que est\u00e1n hablando? Entonces, \u00bfc\u00f3mo es que cada uno de nosotros los o\u00edmos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto jud\u00edos como pros\u00e9litos; tambi\u00e9n hay cretenses y \u00e1rabes; y cada uno los o\u00edmos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua\u00bb.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<h2>Salmo<\/h2>\r\n<h3>Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 R\/. Env\u00eda tu Esp\u00edritu, Se\u00f1or, y repuebla la faz de la tierra<\/h3>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>Bendice, alma m\u00eda, al Se\u00f1or:<br \/>\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 grande eres!<br \/>Cu\u00e1ntas son tus obras, Se\u00f1or;<br \/>la tierra est\u00e1 llena de tus criaturas. R\/.<\/p>\r\n<p>Les retiras el aliento, y expiran<br \/>y vuelven a ser polvo;<br \/>env\u00edas tu esp\u00edritu, y los creas,<br \/>y repueblas la faz de la tierra. R\/.<\/p>\r\n<p>Gloria a Dios para siempre,<br \/>goce el Se\u00f1or con sus obras;<br \/>que le sea agradable mi poema,<br \/>y yo me alegrar\u00e9 con el Se\u00f1or. R\/.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<h2>Segunda lectura<\/h2>\r\n<h3>Lectura de la primera carta del ap\u00f3stol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13<\/h3>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>Hermanos:<br \/>Nadie puede decir: \u00abJes\u00fas es Se\u00f1or\u00bb, sino por el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\r\n<p>Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Esp\u00edritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Se\u00f1or; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu para el bien com\u00fan.<\/p>\r\n<p>Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, as\u00ed es tambi\u00e9n Cristo.<\/p>\r\n<p>Pues todos nosotros, jud\u00edos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Esp\u00edritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Esp\u00edritu.<\/p>\r\n<div class=\"row pred_video cinto-whats\">\r\n<div class=\"col-xs-12 col-md-4 col-lg-3\">\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p class=\"text-center suscripcion margin-15\"><span style=\"font-size: 1.7em; font-weight: bold;\">Evangelio del d\u00eda<\/span><\/p>\r\n<\/div>\r\n<\/div>\r\n<h3>Lectura del santo evangelio seg\u00fan san Juan 20, 19-23<\/h3>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>Al anochecer de aquel d\u00eda, el primero de la semana, estaban los disc\u00edpulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los jud\u00edos. Y en esto entr\u00f3 Jes\u00fas, se puso en medio y les dijo:<br \/>\u00abPaz a vosotros\u00bb.<\/p>\r\n<p>Y, diciendo esto, les ense\u00f1\u00f3 las manos y el costado. Y los disc\u00edpulos se llenaron de alegr\u00eda al ver al Se\u00f1or.<\/p>\r\n<p>Jes\u00fas repiti\u00f3:<br \/>\u00abPaz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb.<\/p>\r\n<p>Y, dicho esto, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo:<br \/>\u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo; a quienes les perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedan retenidos\u00bb.<\/p>\r\n<h5>Palabra del Se\u00f1or<\/h5>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<h3>Reflexi\u00f3n del evangelio de hoy<\/h3>\r\n<footer class=\"autor\">\r\n<h4>Pentecost\u00e9s: el Esp\u00edritu Santo transforma el miedo en misi\u00f3n<\/h4>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<h5>El Esp\u00edritu Santo renueva y une a la Iglesia (Hechos de los Ap\u00f3stoles 2, 1-11)<\/h5>\r\n<p>La primera lectura nos presenta el gran acontecimiento de Pentecost\u00e9s, el d\u00eda en que el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre los disc\u00edpulos reunidos en oraci\u00f3n. El ruido del viento fuerte y las lenguas de fuego manifiestan la fuerza y la presencia viva de Dios que viene a transformar sus corazones.<\/p>\r\n<p>Aquellos disc\u00edpulos que antes estaban llenos de miedo ahora salen con valent\u00eda a anunciar las maravillas de Dios. El Esp\u00edritu Santo rompe barreras, abre caminos y hace posible que personas de distintos pueblos y lenguas puedan comprender el mismo mensaje de salvaci\u00f3n.<\/p>\r\n<p>Pentecost\u00e9s tambi\u00e9n sigue ocurriendo hoy. Cada vez que dejamos actuar al Esp\u00edritu Santo en nuestra vida, Dios renueva nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y nos impulsa a vivir como verdaderos disc\u00edpulos de Cristo. El Se\u00f1or quiere transformar nuestros temores en confianza y nuestra comodidad en misi\u00f3n.<\/p>\r\n<h5>El Esp\u00edritu de Dios da vida a la tierra y al coraz\u00f3n (Salmo 103)<\/h5>\r\n<p>El salmo es una alabanza llena de admiraci\u00f3n por la obra creadora de Dios. Toda la creaci\u00f3n habla de la grandeza y de la sabidur\u00eda del Se\u00f1or. La tierra est\u00e1 llena de sus criaturas y de las huellas de su amor.<\/p>\r\n<p>El salmista afirma que cuando Dios env\u00eda su Esp\u00edritu, todo es renovado. Esta verdad no solo se refiere a la creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n a nuestra vida espiritual. Muchas veces nuestro coraz\u00f3n se debilita, pierde entusiasmo o se llena de cansancio, pero el Esp\u00edritu Santo puede devolvernos la alegr\u00eda y la fuerza interior.<\/p>\r\n<p>Por eso la Iglesia clama constantemente: \u201cEnv\u00eda tu Esp\u00edritu, Se\u00f1or, y repuebla la faz de la tierra\u201d. Necesitamos que Dios renueve nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro propio coraz\u00f3n para vivir con m\u00e1s amor, paz y fidelidad.<\/p>\r\n<h5>Un solo Esp\u00edritu, una sola Iglesia (1 Corintios 12, 3b-7. 12-13)<\/h5>\r\n<p>San Pablo nos recuerda que el Esp\u00edritu Santo act\u00faa de muchas maneras distintas en la vida de los creyentes. Existen diversos carismas, servicios y dones, pero todos provienen del mismo Esp\u00edritu y est\u00e1n destinados al bien com\u00fan.<\/p>\r\n<p>Cada persona tiene talentos y capacidades diferentes. Algunos sirven ense\u00f1ando, otros ayudando, escuchando, acompa\u00f1ando o animando. Ning\u00fan don es peque\u00f1o cuando se pone al servicio de Dios y de los dem\u00e1s.<\/p>\r\n<p>La imagen del cuerpo es muy hermosa: aunque hay muchos miembros, todos forman un solo cuerpo en Cristo. Esto nos invita a evitar rivalidades, divisiones y comparaciones. Todos somos importantes dentro de la Iglesia y todos necesitamos unos de otros para crecer en comuni\u00f3n.<\/p>\r\n<h5>El Esp\u00edritu Santo trae paz, perd\u00f3n y misi\u00f3n (Juan 20, 19-23)<\/h5>\r\n<p>El evangelio nos muestra a los disc\u00edpulos encerrados por miedo. Sus puertas estaban cerradas, pero Jes\u00fas resucitado entra en medio de ellos y les regala la paz. La presencia de Cristo vence el temor y devuelve la esperanza.<\/p>\r\n<p>Jes\u00fas no solo les da paz, sino tambi\u00e9n una misi\u00f3n: \u201cComo el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u201d. El cristiano no puede quedarse encerrado en s\u00ed mismo; est\u00e1 llamado a llevar la luz del Evangelio al mundo.<\/p>\r\n<p>Despu\u00e9s, Jes\u00fas sopla sobre ellos y les dice: \u201cRecibid el Esp\u00edritu Santo\u201d. Ese soplo recuerda el aliento de vida de la creaci\u00f3n. Cristo hace nuevas todas las cosas y comunica a sus disc\u00edpulos la fuerza del Esp\u00edritu para continuar su obra salvadora.<\/p>\r\n<p>De manera especial, Jes\u00fas les conf\u00eda el ministerio del perd\u00f3n. Esto nos recuerda la inmensa misericordia de Dios, que siempre est\u00e1 dispuesto a levantarnos y reconciliarnos con \u00c9l. El Esp\u00edritu Santo sana, fortalece y transforma el coraz\u00f3n humano.<\/p>\r\n<p><strong>Prop\u00f3sito diario:<\/strong> Hoy invocar\u00e9 al Esp\u00edritu Santo antes de cada actividad importante y procurar\u00e9 llevar paz y alegr\u00eda a quienes me rodean.<\/p>\r\n<p><strong>Oraci\u00f3n final:<\/strong><br \/><em>Esp\u00edritu Santo, ven a mi coraz\u00f3n y renueva mi vida. Llena mi alma de tu paz, de tu fuerza y de tu amor, para que pueda ser testigo fiel de Cristo en todo momento. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\r\n<p>Homil\u00eda cat\u00f3lica<\/p>\r\n<\/footer><\/footer><\/footer>\r\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/1.png\" \/><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 &nbsp; Domingo, 24 de mayo de 2026 Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los ap\u00f3stoles 2, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"normal-width-container","site-content-style":"boxed","site-sidebar-style":"boxed","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"disabled","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"disabled","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"enabled","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-44","page","type-page","status-publish","hentry"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/44","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44"}],"version-history":[{"count":87,"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/44\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":492,"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/44\/revisions\/492"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evangelioenlinea.org\/1\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}