SANACIÓN

DEL

AMOR

FILIAL.

HIGINIO A.LOPERA E. cjm.

CENTRO SANJUAN EUDES

Salmo del descanso en el amor del Padre Dios

Antes de iniciar esta reflexión lo invito a orar elSalmo (103) del descanso en el Corazón amoroso del Padre.

1 Bendice, alma mía, a Yahvé, el fondo de mi ser, a su santo nombre.

2 Bendice, alma mía, a Yahvé, nunca olvides sus beneficios.

3 Él, que tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,

4 rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y ternura,

5 satura de bienes tu existencia, y tu juventud se renueva como la del águila.

6 Yahvé realiza obras de justicia y otorga el derecho al oprimido,

7 manifestó a Moisés sus caminos, a los hijos de Israel sus hazañas.

8 Yahvé es clemente y compasivo, lento a la cólera y lleno de amor;

9 no se querella eternamente, ni para siempre guarda rencor;

10 no nos trata según nuestros yerros, ni nos paga según nuestras culpas.

11 Como se alzan sobre la tierra los cielos, igual de grande es su amor con sus adeptos;

12 como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros crímenes.

13 Como un padre se encariña con sus hijos, así de tierno es Yahvé con sus adeptos;

14 que él conoce de qué estamos hechos, sabe bien que sólo somos polvo.

15 ¡El hombre! Como la hierba es su vida, como la flor del campo, así florece;

16 lo azota el viento y ya no existe, ni el lugar en que estuvo lo reconoce.

17 Pero el amor de Yahvé es eterno con todos que le son adeptos; de hijos a hijos pasa su justicia,

18 para quienes saben guardar su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

19 Yahvé asentó su trono en el cielo, su soberanía gobierna todo el universo.

20 Bendecid a Yahvé, ángeles suyos, héroes potentes que cumplís sus órdenes en cuanto oís la voz de su palabra.

21 Bendecid a Yahvé, todas sus huestes, servidores suyos que hacéis su voluntad.

22 Bendecid a Yahvé, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio.

¡Bendice, alma mía, a Yahvé!

1. Su amor filial porta  el sello de su vida y la marca de cuanto ha sucedido desde su concepción hasta el día de hoy.

- ¿Se siente usted como padre, como madre,  amad@ por sus hij@s?>

- ¿Se ha preguntado por qué sus hij@s no l@ aman?

- ¿Siente usted verdadero amor por su padre, por su madre?

- ¿Tiene buenos recuerdos de sus padres?

- ¿Siente que hay algo que no funciona en usted cuando se trata de expresar el amor a sus padres?

Son preguntas elementales para abrir el ampliohorizonte de las relaciones entre los padres y los hij@s, centrándonos en esta ocasión en el amor filial.

Usted como padre, madre, hijo, hija, podrá encontraren esta reflexión realidades muy duras.

No quiero que al leer este folleto usted como padre y madre, como hijo e hija, se culpabilice.

Hoy en día estamos mejor preparados para tener y educar a los hij@s que en otros tiempos gracias a la pedagogía y a la psicología personalistas.

Y también son muchas las ayudas que podemos encontrar para sanar nuestro amor filial

No quiero hacerlo sufrir ni cargarlo de información que lo lleve a un estado de pesimismo por el pasado o de fatalismo ante el futuro.

Sería irresponsable si le dijera que usted tuvo otras vidas pasadas y que usted está sometido a una ley fatalista.

Es criminal decirle a una persona indefensa espiritual y moralmente que es víctima de un pasado que se adivina y especula a través de regresiones a la infancia o a vidas pasadas. Metodología que no admitimos los cristianos católicos.

Cuando en la oración de sanación se pide humildemente conocimiento al Señor, no es para alarmar a la persona o ratificarla en lo que sospecha, sino para poner en manos del Señor poderoso y misericordioso la situación de esa persona.

El Señor sabe muy bien lo que tiene que hacer.

En la oración simplemente le suplicamos que manifieste su poder y su amor, sin entrar en detalles o suposiciones.

Usted es hijo, hija de Dios y es fruto de una historia de amor que  inició con su concepción y que sigue adelante porque está en manos del Amor Divino.

La oración de sanación hecha con amor y respeto por cada persona, busca la restauración de la personalidad y da los medios para emprender una vida nueva sin ataduras, sin condicionamientos del pasado.

El conocer ciertas realidades que nos afectan y los medios para superarlas, es ya buena parte del camino de la liberación interior.

Ese amor filial es la respuesta al don de la vida y a todo lo que han hecho nuestros padres.

Esa respuesta es de por vida e imprime un carácter positivo o menos positivo en todas las personas.

Con mucho respeto y amor l@ invito a un análisis sereno y objetivo de su amor filial, de tantos datos positivos que usted puede tener a su favor, pero también de datos que podrían explicar muchos de los problemas que tiene en la relación de amor con sus padres.

Su amor filial porta  el sello de su vida y la marca de cuanto ha sucedido desde su concepción hasta el día de hoy.

Dígame como es su amor filial y le contaré toda la historia de su vida.

Gran parte de su vida se explica por el perfil de su amor filial, por sus sombras y claridades.

Entiendo por amor filial la relación de los hijos con sus padres (madre-padre) tal como nos lo manda el 4º mandamiento de la ley de Dios:

Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahvé, tu Dios te va a dar” (Ex 20, 12).

Respete cada uno a su madre y a su padre” (Lv 19, 3).

Hijos, obedeced a vuestros padres, en el Señor” (Ef 6, 1).

Este mandamiento lo interpretamos en el sentido del amor, el respeto, la obediencia y la asistencia física y espiritual a los padres.

2. La oración es poderosa y hace resurgir de las cenizas  los más cálidos amores que ya parecían definitivamente extinguidos.

Esta relación de amor puede ser perfectamente normal, equilibrada, armónica generosa, con mutua correspondencia, pero se dan casos que necesitan ser sanados porque hay heridas, resentimientos, complejos, vacíos de amor y de ternura de parte y parte.

Después de esta oración, repetida varias veces como un proceso, usted se sentirá mejor en su amor filial, sanará por el poder del Señor de muchas heridas, serán colmados sus vacíos de amor y de ternura, de atención y de protección y sus relaciones con sus padres tendrán una nueva y positiva gama de hermosas posibilidades.

Esta relación que conlleva el amor filial implica un doble movimiento de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, sin dejar de lado a los herman@s.

Quiero insistir: al hacer esta oración vendrán a lamente recuerdos dolorosos.

Es muy difícil condenar o justificar las actitudes de nuestros padres.

Es tan complejo el marco familiar con las subjetividades de los padres y de los hij@s y con las mil y una circunstancias que se nos escapan, que mejor no condenar ni justificar.

Simplemente se da el perdón de lo que interpretamos mal y dejamos todo en el Corazón Misericordioso de Nuestro Señor.

Tal vez cuando los hij@s se casen van comprender en carne propia muchas de las cosas que lamentan de sus padres.

Como es de suponer en una oración de sanación, se pueden traer a la memoria muchas cosas negativas.

Cada una de ellas es un llamado a los padres jóvenes para que estén muy atentos y las puedan evitar, y también una invitación a los padres ya mayores a corregir con amor, perdón y paz, cualquier comportamiento negativo, para ver renacer una bella conjunción del amor paterno y del amor filial.

La oración es poderosa y hace resurgir de las cenizas  los más cálidos amores que ya parecían definitivamente extinguidos.

Padres y madres que después de muchos años empiezan a sentir de nuevo el amor por sus hij@s y experimentan a su edad, cuando más se necesitan,  el amor, la amistad y la ternura de sus hij@s entrañables.   

Hij@s, ya crecidos, maduros, profesionales, que empiezan a sentir un amor cálido, espontáneo, gozoso, entretenido, serenamente posesivo por su madre y por su padre y extensivo a los abuelos.

Estructuro esta oración con mucha simplicidad y lo invito con mucha fe y amor:

- a recordar serenamente su pasado hogareño y familiar, 

- a perdonar sin juzgar ni condenar,

- a no quedarse en el pasado negativo,

- a pensar que la vida es breve y tenemos que recuperar el tiempo perdido,

- a llenar con amor los vacíos de la relación padres-hij@s,

- a derribar los muros que hemos levantado con nuestros resentimentos,

- a acortar las distancias materiales y afectivas y,

- a dejar en cada corazón la memoria del más grande amor.

Es conveniente anotar que aquí me refiero expresamentea las buenas o malas influencias del amor paterno y materno sobre el amor filial, sin tener en cuenta, el dato tan importante, de las malas influencias del ambiente, de la cultura, del mundo del pecado, de una pedagogía equivocada en la familia, en las escuelas y los colegios.

 

3. Puntos más importantes para la oraciónde sanación.

- Se trata de hechos, de circunstancias, de acontecimientos, de la vida familiar,

- y de las actitudes determinantes de los padres que han influido desde la concepción en la personalidad de los hij@s.

Se puede decir en general que si hay etapas de la niñez y de la adolescencia que no han sido superadas, si perduran dependenciasy ataduras, si la memoria está colmada de recuerdos negativos, el amor filial está herido y los padres deben poner de su parte para que las heridas sean sanadas y colmados los vacíos de amor.

Por su parte los hij@s tienen el poder más grande para su sanación: el perdón por amor.

Y este es un paso muy importante en la oración de sanación.

Lo que vamos a ver a continuación hay que mirarlo con ojos de perdón. Muchas de las cosas negativas de los padres son, como decimos,“cosas de la vida” y nada sacamos con condenar y culpabilizar.

El amplio mundo de las relaciones interpersonales es quizá el espacio más generador de conflictos y de heridas y de muchos desajustes en la personalidad.

Muchos de los contratiempos del amor filial se originan en relaciones artificiales, no espontáneas, poco cargadas de amor y de ternura.

Para este tema tengamos presente la importancia de la relación de los padres con sus hij@s, los comportamientos que nos permiten predecir lo que puede pasar en la edad adulta e indicar el perfil psicológicode las personas.

La familia, los padres y los hij@s, son la matriz del futuro del niño, de la niña.

Las relaciones que se han tenido mutuamente entre padres  e hij@s pueden influir en la aceptación de la propia personalidad, en la autovaloración de sí mismo, en las desadaptaciones en lo social, en la convivencia con otras personas, en el ejercicio de la profesión y en la elección de pareja.

Es peligroso un ambiente donde las personas no pueden expresarse, adaptarse, sumergirse sin presiones en el medio social propio de su edad desde la infancia hasta la madurez.

Todo lo que ha impedido a los padres adaptarse  a la nueva cultura, a los medios masivos de comunicación social, incide en la personalidad de los hij@s y en su capacidad de adaptación a la realidad.

Afecta considerablemente el amor filial la no aceptación de las cualidades de los hij@s, el no apoyarl@s para que las desarrollen, el no fiarse de ell@s.

Existe una memoria en la células y en las neuronas de todas las relaciones que se ha tenido en el seno familiar con los padres, tanto las negativas como las positivas, sobre todo cuando el padre, la madre, los abuel@s, han dado a entender lo negativo que sentían por sus hij@s, y a veces esa memoria persiste durante toda la vida, afectando las expresiones del amorfilial y la convivencia con otras personas.

Las relaciones con los padres pueden haber afectadolos procesos cognitivos, el aprendizaje, el estudio, la memoria.

Muchas de las falencias de los chic@s revelan paladinamente los vacíos en las relaciones con sus padres.

Los padres a partir de sus relaciones pueden infundiren los hij@s una percepción equivocada de la realidad y de las relaciones con las personas.

Los padres deben estar muy atentos a la educación y a la información que dan a sus hij@s, porque hay niñ@s que miran siempre a travésde los ojos de sus padres y maestros.

Los complejos que con frecuencia torturan durante toda la vida y están bloqueando a la persona.

La mayor parte de los complejos como mezcla anormal de emociones, sentimientos e ideas tienen su origen en el hogar y en la escuela.

Pueden ser complejos de inseguridad, de inferioridad, de superioridad, de culpabilidad, de machismo, de feminidad, de pobre, de rico, de inteligente, de bruto, de raza, de belleza o de fealdad…

Generalmente nacen en la infancia y se agravan cuando no se ha enseñado a autovalorarse correctamente y a valorar justamente a los demás.

Los padres pueden hacer nacer estos complejos con sus palabras y gestos no verbales de desprecio, de indiferencia, de crítica.

Hay complejos de autoimagen que se pueden dar por los cambios físicos durante la adolescencia: de inseguridad, de masculinidad, defeminidad, de fealdad o de belleza.

Todos los complejos pueden superarse ayudando a loshij@s a aceptarse  positivamente, a tener relaciones normales con todos, a superarse desde sus valores personales sin compararse con las demás personas.

Los padres deben estar atentos a las palabras y actitudes de los hij@s porque a través de ellas se pueden ocultar complejos, que han aprendido en el hogar.

El detestable e insulso complejo de superioridad puede heredarse y en los hij@s puede manifestarse inconscientemente en el desamor a sus padres.

Hay comportamientos inconscientes de los padres y comportamientos no reaccionarios de los hijos e hijas que son un caldo de cultivo de complejos y de fobias que marcarán la vida de los hij@s.

Nadie duda del amor de los padres hacia sus hij@s y de la buena voluntad que tienen por su formación, por su educación, por sus convicciones espirituales y religiosas: pero pueden dejar complejos varios, que de una manera muy doméstica, sin recurrir a lac onocida terminología psicológica, podemos expresar como:

- Apego o desapego desmedidos, compulsivos al  padre, a la madre o a los dos.

- Amores u odios compulsivos al padre, a la madre o a los dos. 

- Imitaciones o rechazos conductuales de los comportamientos del padre, de la madre o de los dos.

- Atracciones o rechazos sexuales del padre, de la madre o de los dos.

- El machismo o el feminismo, como rechazo o continuación de la mutua experiencia  del amor filial y del amor paterno y materno.

- Fobias, disgustos, alergias psicológicas hacia actitudes, maneras de ser y de pensar, hacia comportamientos sociales, religiosos, políticos y ancestrales del padre, de la madre o de los dos.

La transferencia como inducción psicológica y cuanto a través de ella se transmite a los hij@s.

Puede tratarse de actitudes negativas que se transmitende generación en generación o igualmente de valores y cualidades que son como la más bella herencia genética y social.

El amor filial, por su carácter de receptividad, hace que muchas actitudes del padre, de la madre o de los dos se transmitan de generación en generación y que usted, desde su mismo código genético, estérepitiendo los comportamientos transmitidos de los ancestros.

Hay padres y madres que con el amor transmiten a sus hijos e hijas valores preciosos, y éstos desde el amor filial responden positivamente, sin convertirse necesariamente en clones de sus padres.

Por eso es tan importante cuidar las actitudes.

Las actitudes que conllevan cualidades y defectos, que, como patronos de conducta, van a tener luego consecuencias en la vida de los hij@s.

Puede haber actitudes de los padres que son equivocadas, exageradas, desajustadas, como serían sus rigurosidades, durezas y autoritarismo;  sus debilidades, blanduras y mimos desmedidos; la aceptación absoluta de cuanto son y hacen los hij@s; las preferencias y el rechazo consciente o inconsciente; la sobreprotección y la sobreindulgencia;  las indiferencias y negligencias.    

La personalidad del padre y de la madre puede tener influencia negativa sobre el temperamento y la conducta de los hij@s.

Padres y madres dominantes,  que prefijan e imponen todo a sus hij@s: el perfil social y sexual, el perfil de la personalidad, hasta la profesión y pareja.

Padres gritones, violentos, malhumorados, que están siempre castigando y reprendiendo a sus hij@s, cada vez que se encuentran con ellos al llegar del trabajo o de viaje.

Los padres a veces no miden la gravedad del trauma del hij@ tierno que los ama y no se espera tantos gritos, tanta dureza, tanta brusquedad en el trato y en los castigos.

Eso equivale,  en la visión de su amor filial, a una negación del amor, y a sentirse rechazad@.

Así el niñ@ puede predisponerse a la depresión, al suicidio, a minusvalorarse, por no hablar de cosas más comunes como la  ansiedad, las alergias, el asma, la histeria.

Las influencias primarias, casi inconscientes,  de las actitudes y comportamientos de los padres, ocupan un vasto campo en la psique de los hij@s.

Hay hij@s que experimentan una fuerte influencia emocional, muy negativa, de sus padres vivos o difuntos.

Además todo depende si la influencia se recibe de los dos juntos, o solo de la madre o solo del padre.

Hay que insistir aquí en la dimensión personal del amor.

Si el amor es personalizante, interactivo, tendrá en el amor filial una respuesta adecuada, equilibrada, constante.

Si ese amor es posesivo, celoso y excluyente y crea en los hij@s la actitud pasiva de ser amado, servido, tratado, el amor filial no tendrá una respuesta adecuada en términos de ser  autosuficiente, seguro, estable y será fuente de desajustes en la personalidad.

Los hij@s perciben el amor de sus padres en todo lo que hacen y la manera como lo hacen, respondiendo a las múltiples y variadas circunstancias de la vida, del tiempo, de la sociedad, de la cultura, para educarlos y sacarlos adelante.

Esa manera influirá en los comportamientos de loshij@s, en su amor filial, y en el trato social.

Ell@s naturalmente son agradecidos y algo está funcionando mal si no lo son.

El amor paterno y el amor materno con la normal respuesta que es el amor filial han de evitar cuidadosamente todo lo que pueda producir heridas y traumas, vacíos y expectativas no logradas.

Casi siempre se producen en un contexto de amor aceptado o rechazado de parte de los padres y de los hij@s.

Ciertamente el amor es una conquista espiritual.

No es fácil para los padres ganarse el amor filial, más allá de imponer el cuarto mandamiento de la Ley de Dios.

El amor filial auténtico, ganado, conquistado, puede llenar de tal manera el corazón de los hij@s, que les vamos a evitar caer en las tentaciones de los vicios, de las adicciones, del abandono del hogar,  de las uniones y matrimonios anticipados.

Los niñ@s desde pequeñ@s nacen con un proceso de adaptación al amor de sus padres y a su amor filial.

A veces los padres no se dan cuenta de cómo está funcionando el proceso de adaptación, siempre difícil, porque no es algo solo instintivo.

A veces en los niñ@s tenemos miedos, depresión, fatiga, estrés, que traen alteraciones del carácter, bajo rendimiento académico, se orinan en la cama, viven con las defensas muy bajas, porque están soportando todos los  conflictos que hayen su familia y en la relación directa con sus padres.

Realmente es compleja la relación padre-madre-hij@.

El amor filial tiene también alguna relación con el amor fraterno que puede tener desajustes por celos, preferencias, comparaciones, discriminaciones en el hogar.

La educación recibida antes y después del matrimonio influye necesariamente en las relaciones junto con la que se da a los hij@s.

Los hij@s pagan de alguna manera la inexperiencia y falta de preparación de los padres, como también los hábitos que contraen los padres al pensar que la única manera de educar es la que ellos han llevado con los hij@s que han tenido.

No pensemos nunca que el niñ@ es un simple sujeto de educación, o de domesticación, que hay que encasillar en los preconceptos y prejuicios pedagógicos ancestrales de la familia.

También los padres deben dejarse educar de los hij@s, aprender a conocerlos como son, estar abiertos a su mundo tan diferente al que han vivido.

Los padres que se dejan educar de los hij@s, alcanzan unos resultados muy positivos, insospechados.

Los hij@s nos enseñan a no tratarlos desde lo alto, a nivel de sola autoridad; ell@s nos enseñan a ser personas condescendientes, que dialogan y escuchan, que proponen y sugieren.

La educación implica siempre un equilibrado manejo de estímulos físicos y sociales por parte de los padres y del entorno familiar.

No todo ha de estar movido por recompensas y castigos que nunca llevan a una adecuada motivación, sobre todo en el caso de castigos que pueden ser injustificables y no razonables para los hij@s y peor aún, si se trata de maltratos psicológicos, emocionales y físicos; de castigos que pueden herir sus sentimientos, lo que más quieren y aman.

Si queremos que el amor filial de nuestr@s niñ@s y mayores madure auténticamente necesitamos en nuestros  hogares una educación y una terapia grupal, familiar y de pareja, para que no hagamos transferencia de los conflictos, resabios, manías y desajustes de nuestra personalidad de adultos.

De otro modo vamos a tener hijos nerviosos, resentidos, agresivos, inestables, ansiosos, deprimidos, melancólicos, hipocondríacos, rebeldes, violentos o abúlicos.

La educación va a la par con el amor filial, crece y se robustece con ella, si es apropiada, si es personalizante, teniendo en cuenta el temperamento y el carácter de cada hijo e hija.

Esa educación no podrá ser como la que recibimos con otros parámetros y medios que correspondían a otros  tiempos y pudieron funcionar para nosotros.

El amor filial lo podemos debilitar con una educación de imposiciones y restricciones donde los objetivos y las pautas de conducta son impuestas sin miramientos, sin tener en cuenta las potencialidades íntimas del niñ@, su libertad, su creatividad, su espontaneidad, su bondad natural, su sentido de justicia, sus razonamientos simples y diáfanos.

Hoy en día los niñ@s de las nuevas generaciones nacen como adultos pequeños que nos desafían con sus percepciones y juicios sobre la realidad, sobre las personas, sobre las cosas y lo que nos puede parecer extraño  es más bien el fruto de una positiva evolución genética que nos invita más a una educación más estimulante de los valores, más creativa de actitudes y respuestas, más preventiva que represiva.

La autoimagen de los hij@s puede afectarse, y por lo mismo el amor a sus padres, por las imágenes equivocadas, distorsionadas que tuvieron de su personalidad, de lo que esperaban de ell@s una vez adult@s.

Hay padres que tienen una imagen rentable y promisoria de sus hij@s como quienes resolverán un día, en el futuro,  todos sus problemas de soledad, enfermedad, vejez, economía.

El tiempo puede decir  lo contrario y esto será muy frustrante para todos.

Todo deseo, expectativa y pretensión de los padres en este sentido debe someterse delante de los hij@s a un análisis sereno, objetivo, claro y amoroso.

La autoimagen positiva o negativa que los hij@s tienen de si mism@s está muy marcada por las relaciones que se han tenido con el padre, la madre o los dos.

Es muy importante dejar que el niñ@ vaya descubriendo su autoimagen, sin imponerle ni inducirle modelos, patrones, estereotipos, paradigmas.

La mejor ayuda está en brindarle en todo momento los medios para conocerse, autovalorarse y desarrollarse con realismo y equilibrio.

Las separaciones de los padres y su influencia en el amor presencial de los hij@s.

Las separaciones de los padres son siempre traumáticas a toda edad de la vida, sobre todo en la infancia y la adolescencia.

Por eso las separaciones puntuales y sobre todo e ldivorcio afectarán siempre a los hij@s.

Hay niñ@s que se deprimen ante el solo pensamiento de que sus padres se separen  y ya de adultos, el amor filial casi desaparece, como un mecanismo de compensación.

Los vacíos de amor y de ternura estarán clamando toda la vida en el corazón de los hij@s.

Se trata de los momentos de abandono, de las carencias afectivas de la niñez, de la adolescencia, de la juventud.

Pueden ser negativos los efectos de haber internado al niño desde una edad muy tierna en un instituto, alejándolo del amor de sus padres.

El trabajo del padre y de la madre pueden afectar el amor filial por las ausencias, falta de atención, de cuidado, de solicitud, desde la perspectiva del niñ@.

El amor filial es una respuesta a necesidades fundamentales del ser humano necesitado de protección, de atención a las exigencias vitales, de amor de familia y de grupo social.

Por eso pueden darse insatisfacciones, frustraciones, cuando desde niño se rompen bruscamente las relaciones  con los seres queridos, especialmente con la madre en la alimentación materna;  con el padre por el divorcio; con los hermanos, con el hogar, cuando el niñ@ se enfrenta sol@ al medio social de la guardería, de la escuela elemental y peor si es en orfandad.

Por eso hay que trabajar para llenar todos los vacíos del pasado que no se  han podido colmar o ajustar en la personalidad.

Lograr tener siempre la justa y positiva valoración de si mismo, ayuda a colmar muchos vacíos de etapas anteriores de la vida.

Las perturbaciones de la personalidad, de la afectividad, pueden tener origen en la infancia.

Puede ser hasta por el solo hecho de ser hij@ primogénit@, hij@ intermedio@, hij@ menor.

Hay comportamientos sociales de los hijos e hijas que son una respuesta a las relaciones que viven o han vivido con sus padres.

Sea por más, sea por menos, la calidad de la relación mutua que implica el amor filial, tendrá incidencia notable en la vida de las personas.

Las primeras relaciones que todo ser humano tiene nacen de la trilogía: amor paterno, amor materno y amor filial.

Y no solo son de tipo mental, psicológico, sino que afectan las neuronas que quedan especializadas, marcadas en ese tipo de relación y afectadas de por vida.

Parece un poco denigrante esta comparación aplicada al hombre: las neuronas de los animales quedan marcadas desde el primer momento de su existencia por lo que ven, oyen y reciben y por su respuesta a los“estímulos”.

Por eso las primeras relaciones de los padres con sus hijos en términos de amor son fundamentales en cuanto motivarán las respuestas que se tendrán a través de toda la vida.

Esto explica, en parte, por qué hay personas que responden abierta y espontáneamente al amor, al cariño, a la ternura y otras que son reticentes, cohibidas y tímidas. 

Durante toda nuestra vida nuestro corazón es frágil, sensible, impresionable. Es bueno reconocerlo para identificar realmente nuestros desajustes y disfunciones.

No está bien ocultarlo, o no darlo a entender: es peligroso para la salud mental y afectiva de la persona.

Pues bien, la época,  en que ese corazón es más impresionable hasta quedar marcado, es el tiempo de la concepción, de la infancia y de la adolescencia.

El amor filial, aunque la madre y el padre no lo perciban, puede  estar afectado desde la concepción, desde el vientre materno, desde los meses del embarazo, desde el mismo parto.

A veces necesitamos remontarnos a ese pasado para explicarnos, en parte, algunos desajustes del amor filial, de la personalidad.

Atención especial al lenguaje verbal y no verbal. Muchos de los problemas de lenguaje que encontramos en las personas, desde el tartamudeo hasta el miedo a hablar en público, se deben a la interacción que tuvieron nuestros padres desde niños.

Afecta muchísimo a los niñ@s cuando sus padres no entienden su lenguaje no verbal, sus llantos y no saben interpretarlos como un reclamo de sus insatisfacciones, ansiedades, temores, tristezas o malestares.

El amor filial tiene un lenguaje propio como todo amor, es muy importante que los padres sepan identificarlo y leer más allá de los sonidos, de los gestos.

Lo primero que funciona en nosotros y que puede ser manifestación de heridas, insatisfacciones y vacíos, es el lenguaje como un mecanismo de defensa o de agresión o medio para expresar vacíos interiores, necesidades, inseguridades.

Ese lenguaje no nace de la nada, sino de las profundidades interiores de la psique humana.

El lenguaje positivo o negativo como palabra, como gesto, tiene un origen en el corazón; pero ha sido también aprendido, pues los padres imponen inconscientemente patrones de lenguaje (verbal o no verbal), de comportamiento que luego los hij@s tendrán de por vida.

Por eso he indicado que aquí puede darse el proceso de las neuronas que se especializan desde la niñez en comportamientos como respuestas a los estímulos por medio de los gestos, de las actitudes no verbales, de las palabras  portadoras designos que el niñ@ va leyendo a través de los primeros años  y que van estructurando su personalidad, suyo, su manera de ver el mundo, la realidad,  las personas, su misma autoimagen.

El amor biparental o monoparental,  o sea, de padres de uno y otro sexo o de un solo sexo, inciden notablemente en el amor filial.

El amor filial implica, normalmente, el amor paterno y el amor materno.

Lo normal no es el monoparental, como es el caso de orfandad de padre o de madre.

Por su naturaleza el niño necesita ambos amores con la dimensión humana de la masculinidad y la feminidad y si privamos al niñ@ de esos amores estamos atentando contra su equilibrio afectivo y emotivo.

Por eso, en muchos casos, los  hijos de madre soltera, los no adoptados por pareja padre-madre, los que no han gozado, por lo menos desde los primeros años,  de un padre y de una madre, viven su amor filial con un dramático vacío de orfandad. 

Pero también puede darse de parte del hij@ un arelación marcada hacia el padre o hacia la madre.

Cuenta más su padre sobre la madre o su madre sobre el padre.

No quiero emplear la terminología psicoanalítica de los complejos de Edipo y de Electra en este caso, porque no estoy de acuerdo con la exagerada polarización de lo sexual.

Prefiero hablar más bien del apego, del amor filial más vertido (- apegado -) sobre uno de los padres con problemas serios para la pareja padre-madre.

Es aquí donde el amor filial es una verdadera conquista espiritual por parte de la pareja y trae para los hij@s esa seguridad y estabilidad afectiva tan necesaria en el desarrollo de su personalidad.

Si ambos son expresivos en el amor materno y paterno, igualmente sus niñ@s lo serán en el amor filial.

Nunca despreciemos la expresividad emocional.

También es normal admirar al padre, a la madre, y en algunos casos, sin condicionarse, tenerlos como un modelo, un paradigma de realización humana.

Sin embargo, habrá que hacer siempre un correcto psicoanálisis cuando un hijo o hija dice: “Papá es el hombre de mi vida”, “Mamá es la mujer de mi vida” para identificar la imagen que el amor filial está haciendo de los padres y el influjo benéfico o negativo que pueda tener en la realización personal.

Otras influencias negativas en el amor filial son por ejemplo:

- El tipo de relaciones difíciles que tuvieron los padres durante el embarazo y las discusiones por  una determinada identidad sexual de la criatura.

Todo lo negativo que pensaron sobre el futuro del hij@ puede afectar emotiva y afectivamente.

- Todo lo que en el hogar ha impedido, por prejuiciosy preconceptos, la igualdad de tareas, de responsabilidades como hombre y mujer, como hijo e hija.

- El ambiente tenso del hogar, cargado de ansiedades, tristezas, inseguridades, temores.

- Las enfermedades físicas, espirituales, mentales y estados de invalidez de los padres.

- Las adicciones de los padres que repercuten en la vida normal de los hij@s: drogas, alcohol, cigarrillo, casinos.

- Las desviaciones sexuales de los padres como la prostitución, el homosexualismo, el lesbianismo, el incesto.

4. La oración de sanación del amor filial

Lo invito a hacer esta oración por usted mismo como hij@, o como padre y madre, hacerla por sus hij@s, sin olvidar que también usted es hij@.

Con mucha frecuencia, cuando se hace esta oración se tiene  el descanso en el Padre.

Es una de las experiencias espirituales más bellas que nos comunica las ternezas, la paz y la misericordia del Padre Dios.

La oración se dirige a Jesucristo, el Hijo Único de Dios y es Él quien nos hace experimentar con el gozo del Espíritu Santo, ese descanso maravilloso que como Hijo Predilecto, tiene en el seno amoroso del Padre.

Al hacer esta oración apoyémonos en la poderosa intercesión de la Santísima Virgen, la Madre Admirable, la Hija Predilecta del Padre.

Visualícese  delante del Señor que l@ ama, l@ comprende, que lee lo más secreto de su corazón, quiere sanarl@ desde el día de su concepción juntamente con sus padres y restaurar toda su personalidad.

Señor mio y Dios mío: que al hacer esta oración el bálsamo de tu amor descienda sobre mi corazón y que tu paz abundante me abrace amorosamente.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, me postro ante tu divina Majestad para adorarte unido a la Santísima Madre, a los Ángeles, a los Santos y Santas y a todas las criaturas del universo.

Padre Santo, te adoro y te alabo porque eres mi Padre, me permites llamarte Padre y me tratas como hij@ con inmenso amor.

Señor Jesucristo, te adoro y te alabo porque eres el Hijo Único del Padre y a través de Ti, el Padre me mira y me contempla con amor.

Espíritu Santo Paráclito, te adoro y te alabo porque has derramado el amor en mi corazón y me haces hij@ del Padre amoroso.

Te doy gracias, mi Señor, por el don de la vida que me has transmitido a través de mis padres.

Te doy gracias, Señor de la vida, por ese momento en que mis padres, con tu bendición, me engendraron, aceptaron el don de la vida y prepararon mi venida a este mundo.

Te doy gracias, Señor amabilísimo, gracias por ese amor de mi padre y de mi madre que han hecho posible mi existencia; por las entrañas de mi madre donde me permitiste estar nueve meses formándome, recibiendo el código genético con todo lo que mis padres me han trasmitido através de él.

Te doy gracias, Dios mío, por el día de mi nacimiento y los días que siguieron a él, con ese regalo maravilloso de ser hijo tuyo y de la madre Iglesia, cuando mis padres cumplieron con su deber y con mi derecho de ser bautizado.

Te doy gracias, mi Dios amoroso, porque me siento amad@ por mis padres; porque has puesto en mi corazón un amor muy grande por mi padre y por mi madre y por todos los buenos recuerdos que tengo de mis padres.

No me cansaré de darte gracias, mi Señor poderoso, por todas las espinas y momentos difíciles que he tenido en mi vida porque de ellos sacas grandes bendiciones para mí y para mis padres.

Con todo respeto y humildad quiero tomar tu palabra: “Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa” (Hch 16,31).

Hago mi profesión de fe en el poder de tu  salvación para toda mi familia.

Tu nos dices: “Mira que hago un mundo nuevo” (Ap 21, 5).

Quiero, por favor,  ese mundo nuevo para mí, para mis padres, para mis seres queridos.

Quiero escuchar en mi corazón lo que Tú quieras decirme ahora en esta oración para obedecerte y servirte con inmenso amor.

Con tu gracia quiero abrirme al perdón, recibirlo por mi pecados y ofrecerlo, especialmente a mis padres.

Perdón por todas las faltas contra mis padres, por las omisiones en el  amor, l a reverencia, el respeto, la obediencia, el afecto, la comprensión y la atención en sus necesidades materiales y espirituales.

Al mismo tiempo que agradezco a mis padres todo el bien que me han hecho, tantos valores que me han transmitido, - sé Tu Mismo su recompensa, mi Señor, - quiero perdonarlos con inmenso amor.

Quiero disponerme así a suplicar tu misericordia para que sean sanadas mis heridas y también las de mis padres.

Sana, Señor, aquello que me bloquea al expresar mi amor a mis padres.

Pongo en tus manos, Señor poderoso y misericordioso, mi situación personal de hij@ que quiere amar realmente a mis padres.

Tú sabes muy bien lo que hay que hacer.

Manifiesta amorosamente tu poder y tu amor.

Por favor, te lo suplico con toda humildad.

Gracias, una vez más, por que soy tu hij@, mi Dios Padre, fruto de una historia de amor que se inició con mi concepción y que sigue adelante porque siempre he estado y estaré  en tus manos amorosas.

Gracias por que esta oración restaurará mi personalidad y me dará los medios para emprender una vida nueva sin ataduras, sin condicionamientos del pasado.

Lo siento mucho y por eso de nuevo, te pido perdón, Señor, por todas mis faltas, por mis omisiones en el cuarto mandamiento, en el amor, el respeto, la obediencia y la asistencia física y espiritual a mis padres.

Sana, Señor amoroso, las heridas, los resentimientos, los complejos, los vacíos de amor y de ternura.

Vienen a mi mente, Señor, recuerdos dolorosos: no quiero  condenar o justificar las actitudes de mis padres.

Simplemente perdono lo que me parece mal y dejo todo en tu Corazón Misericordioso.

Te prometo, Padre mío, no cometer con mis hij@ los errores que mis padres tuvieron conmigo.

Quiero corregir con amor, perdón y paz, cualquier comportamiento negativo mío, y así tener un bello renacer en la relación mutua con mis padres.

Que renazca el amor profundo, generoso, entregado en mil detalles.

Quiero, con tu gracia, sentir un amor cálido, espontáneo, gozoso, entretenido, serenamente posesivo por mi madre y por mi padre y extenderlo a mis  abuel@s.

Sé que la vida es breve y quiero recuperar el tiempo perdido, llenar con amor los vacíos, derribar los muros, acortar las distancias y dejar en el corazón de mis padres la memoria del más grande amor.

Sana, Señor poderoso, los hechos, las circunstancias, los acontecimientos, de mi vida familiar, y las actitudes determinantes de mis padres que han influido desde la concepción en mi personalidad.

Restaura, Señor, aquellas etapas de la niñez y de la adolescencia que no han sido superadas, las relaciones artificiales, no espontáneas, poco cargadas de amor.

Destruye las consecuencias que mis relaciones con mis padres han tenido en mi vida social y en la convivencia con mis herman@s y otras personas.

Colma el vacío que quedó en mí cuando no he podido expresarme, y cuando no he podido adaptarme a la realidad y vivir en el medio social propio de mi edad, porque mis padres no me pudieron comprender o me infundieron una percepción equivocada de la realidad y de las relaciones con las personas.

Sana, mis frustraciones porque no han aceptado mis cualidades, no me han apoyado para desarrollarlas, y no se han fiado de mí.

Cancela Espíritu Santo la memoria negativa que hay en mis células y en mis  neuronas de toda relación no agradable que haya tenido con mis padres, y así pueda expresarles mejor mi amor.

Restaura en mí los procesos cognitivos, el aprendizaje, el estudio, la memoria, que puedan haber sido afectados en el pasado por la relaciones con mis padres.

Elimina y simplifica, Señor, mis complejos de inseguridad, de inferioridad, de superioridad, de culpabilidad, de machismo, de feminidad, de pobre, de rico, de inteligente, de bruto, de fealdad, de belleza, que he contraído desde niñ@ y adolescente o que mis padres han hecho  nacer con sus palabras y gestos no verbales de desprecio, de indiferencia, de crítica.

En particular, Señor, pon tu mano amoroso en ese complejo de apego o desapego desmedidos a mis padres; de esos amores u odios compulsivos;  de las imitaciones o rechazos de la conducta de mis padres;  de mis atracciones o rechazos sexuales de mi padre, de mi madre o de los dos;  del machismo y del feminismo que me han infundido; y de las fobias hacia actitudes, maneras de ser y de pensar, hacia comportamientos sociales, religiosos, políticos de mi  padre, de mi madre o de los dos.

Rompe, Señor la cadena negativa de actitudes, de conductas, de maneras de ser y de pensar, de enfermedades, defectos, adicciones, transmitidas por mis padres a través del código genético.

Destruye en mí las consecuencias que ha dejado en mi personalidad las actitudes equivocadas, exageradas, desajustadas, como serían sus durezas, violencias, rigurosidades y autoritarismo, sus debilidades y blanduras, la aceptación desmedida, las preferencias y el rechazo consciente o inconsciente, la sobreprotección y la sobre indulgencia, las indiferencias, las negligencias, en fin todo lo que pueda tener influencia negativa sobre mi temperamento y mi conducta, sobre mi perfil social y sexual, mi personalidad, mi profesión y estado actual.

Perdono, mi Señor, todos los castigos y reprimendas que nunca pude justificar ni encontré razonables y que por su brusquedad interpreté como una negación del amor, como un rechazo.

Perdóname, Señor, si alguna vez, por esas situaciones, me deprimí o atenté contra mi vida, o quise abandonar el hogar o busqué una adicción o compañías inconvenientes.

Perdóname, también si en el amor a mis herman@s hubo desajustes por celos, preferencias, discriminaciones en el hogar.

Perdono a las personas que han herido mis sentimientos, lo que más quiero y amo; que han hecho difíciles mis amistades e imposible el amor de mi vida.

Destruye, Señor, todas aquellas cosas del pasado familiar, que han dejado en mí secuelas que me mantienen nervios@, agresiv@, inestable, ansios@, deprimid@, melancólic@, hipocondríac@, rebelde, violent@ o abúlic@.

Restaura, mi autoimagen malograda por las imágenes equivocadas, distorsionadas que tuvieron de mi personalidad, de lo que esperaban de mí.

Sana los traumas de mi niñez por separaciones de mis padres, porque ante sus peleas me sentía poca cosa, sin valor ante ellos.

Llena con tu amor y tu ternura todas las rupturas sentimentales y afectivas de mi vida, todos los momentos de abandono, las carencias afectivas de mi niñez, de mi adolescencia, de mi juventud; las ausencias de mis padres, la falta de atención, de cuidado, de solicitud, que han llenado mi vida de insatisfacciones, frustraciones, y ansiedades.

Sana, Dios tierno y amoroso, todas las perturbaciones de  mi personalidad, de mi afectividad, que tengo desde la infancia; todas mis experiencias traumáticas.

Espíritu de fortaleza, de paz, de equilibrio y de amor, derrama el bálsamo sobre mi corazón frágil, sensible, impresionable, nacido para dar y recibir el amor y que por falta de comprensión se llenó de insatisfacciones, ansiedades, temores, tristezas.

Colma ese vacío profundo de amor que tengo de padre, de madre, de herman@s y llena mis orfandades con tu amorosa presencia.

Pongo en tus manos, Señor amoroso, todo lo que en el hogar ha impedido, por prejuicios y preconceptos, la igualdad de tareas, de responsabilidades como hombre y mujer, como hijo e hija.

Pongo en tu Corazón el ambiente tenso del hogar, cargado de ansiedades, tristezas, inseguridades, temores.

Abandono a tu Poder y a tu Gracia, las enfermedades físicas, espirituales, mentales y estados de invalidez de mis padres.

Ato a tu Cruz gloriosa las adicciones de mis padres que repercuten en mi vida por drogas, alcohol, cigarrillo, casinos,  lo mismo que sus desviaciones sexuales y sus infidelidades.

Te suplico, Señor mío, que mis padres fallecidos estén gozando de tu descanso eterno y que se rompa toda atadura negativa y mutuamentenos demos bendición.

Con toda humildad me hago ofrenda de amor por mis padres para que sean sanadas  plenamentemis relaciones filiales.

Gracias, Señor de la vida y del amor, porque me das un corazón de carne para amar tiernamente a mis padres y has extirpado como si fuera un tumor ese corazón duro que palpitaba de rabia, de odio, de rencor, de resentimiento, contra mis padres.

Me comprometo a recuperar el tiempo perdido cuando podría haber disfrutado del amor más bello de mi madre y de mi padre, a quienes bendigo desde la hondura de mi alma.

Gracias, Señor porque puedo sentirme mejor después de esta oración, ha mejorado mi amor filial, se sanan muchas heridas, se colman los vacíos de amor y de ternura, de atención y de protección y mis relaciones con mis padres serán nuevas y muy positivas.

Ya he perdonado de corazón a mis padres y así como Tú perdonas los pecados y no te acuerdas más de ellos (Jr 31, 34; Hb 10, 17), también yo cancelaré y olvidaré desde hoy lo negativo de mis padres.

Gracias, Señor adorable, por esta vida nueva que inicio como si fuera un nuevo nacimiento sin historia negativa con mis padres, con deseos inmensos de amar y de ser amado, porque tu Amor, tu Gracia y tu Poder me acompañan.

Gracias mis amados intercesores que me apoyáis en esta oración y me alcanzáis de mi Señor Jesús los dones de la liberación y de la sanación interior. Gracias y bendiciones, Virgen Madre Admirable, Santo Ángel Custodio,  san Juan Eudes, Santos y Santas del cielo con mis queridos Ancestros que ya gozan del Señor.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre por lo siglos eternos. Amén.

 
      Conclusión:

Lo invito a hacer esta oración muchas veces, por usted mismo o por sus padres o por sus hij@s.

Este es el regalo que con tanto amor quería hacerle a usted, porque le deseo lo mejor.

Que usted pueda abandonarse al amor de sus padres y ellos se abandonen también a su amor de hijo y de hija.

Y que todos como niños nos abandonemos al amor del Padre, del Señor Jesús y del Espíritu Santo y que la Madre del Amor hermoso nos cobije  con su ternura.

Higinio A. Lopera E. eudista

Centro San Juan Eudes