SANACIÓN

DEL AMOR

a DIOS, al PRÓJIMO,

a SI MISMO

y a la NATURALEZA.

Higinio A. Lopera E. cjm.

Centro San Juan Eudes.

SANACION DEL AMOR A DIOS, AL PROJIMO, A SÍ MISMO, A LA NATURALEZA.

Un título que da para toda la vida y más allá.

Creo firmemente en lo que le voy a proponer y a sugerir en este folleto.

San Juan Eudes nos ayudará con su visión del amor puro y sano, a identificar todo lo que tiene que ser perdonado, sanado y restaurado en el Amor.

El pecado es una enfermedad y, como tal, deja huellas, heridas en el alma, en el cuerpo, en la persona, en la misma sociedad, en la naturaleza.

Nada ni nadie se escapa de los efectos y consecuencias del pecado.

Hasta Dios mismo tiene que soportar el desamor que conlleva contra Él y contra sus criaturas.

El pecado ataca directamente la realidad más bella, positiva y dinámica   del hombre que es el amor. Éste,  por lo tanto, anda enfermo por el mismo pecado.

En realidad el pecado es el asesino universal de la persona, de la vida, de la naturaleza y trajo la misma muerte de Jesucristo, Nuestro Bendito Dios y Salvador.

El amor es la cualidad, la capacidad, el don más grande, de mayor radio de acción de la persona humana y alienta, como el alma y el corazón,  todas las relaciones más trascendentales del hombre: con Dios, con el prójimo, consigo mismo, con la naturaleza.

Ese amor herido, enfermo por el pecado, necesita ser sanado. Dios mismo fuente del amor nos ha dejado la sanación, en el mismo amor,- sólo el amor puede sanar el amor - , especialmente,  en el sacramento del Perdón.

El amor es tan globalizante, tan metido en todo, que puede ser herido de mil maneras.

Lo invito en esta reflexión a un largo proceso de meses y de años, en los que pueda descubrir sus heridas, recibir la sanación de todas ellas, y poner de su parte para que se restauren sus relaciones con Dios, con el prójimo, consigo mismo, con la naturaleza.

1) ¿ESTÁ CON BUENA SALUD SU AMOR?

¿CUÁNDO ESTÁ ENFERMO O HERIDO SU AMOR?

Más adelante san Juan Eudes y la Madre Iglesia nos ayudarán en un diagnóstico de nuestra salud en el amor.

Piense sólo en responder a estas preguntas:

- ¿Por qué ama a Dios, al prójimo, a mi mismo y a la naturaleza?

- ¿Ama por interés, por el bien que le reportan?

- Por su manera de amar o de decir que ama, ¿no estará convirtiendo a Dios y a las personas, en objetos, en ídolos, en cosas para el propio usufructo?

- ¿No tendrá un concepto equivocado de Dios y de las personas a quienes acude por necesidad e interés y dice amarlas, pero en realidad se está amando a sí mismo buscando su bienestar?

- ¿No será el amor una suposición, un medio, un objeto,  para alcanzar lo que necesita?

Es triste que busquemos a Dios sólo porque lo necesitamos para las cosas materiales, porque llena nuestros vacíos y necesidades; y lo“amamos” porque nos escucha, porque “nos da salud, dinero y amor”;  o sólo acudimos a Él en las emergencias.

Es igualmente triste cuando lo hacemos con las personas.

Para san Juan Eudes el verdadero amor es el “puro amor”: amamos a Dios más allá de premios, de castigos. No andamos con reclamos, conchantajes, hago esto, lo uno  o lo otro, si tal cosa…, ¿por qué no tal cosa?..., ¿por qué me haces esto?... Así pensamosy actuamos muchas veces. (¡Que vergüenza, Dios mío!).

El Señor misericordioso acepta nuestras plegarias, nuestras peticiones (- tan monótonas y aburridas, siempre  las mismas- ) y Él mismo nos invita a orar en su nombre; pero es muy triste que sólo lo hagamos por interés.

El amor está enfermo porque está movido por intereses, necesidades, reclamos, exigencias egoístas, celos, chantajes, amenazas, miedos, imágenes deformadas de Dios, de las personas, de la naturaleza y hasta de nosotros mismos.

2) ¿CÓMO SABER SI MI AMOR ESTÁ SANO

Para esto necesita primero un examen, un diagnóstico sobre su salud en el amor.

Los médicos acostumbran tener en sus consultorios grandes gráficos sobre el cuerpo humano donde se indica cada una de sus partes, para mostrarnos en que consiste la enfermedad y cómo afecta a cada órgano y a todo el conjunto.  A veces el médico emplea términos  técnicos que le va explicando mostrando el gráfico.

Veamos un poco ese gráfico ideal de un amor sano, partiendode que el amor es un don de Dios, y desde Él recibe la verdadera salud.

Partimos del concepto más simple del amor entendido como la donación, la entrega  de sí mismo,sabiendo que toda persona humana es capacidad de recibir y de dar el amor.

Vamos a jugar con cinco preposiciones CON, DE, EN,  PARA, POR, que en el caso no son vacías ni superfluas ni redundantes y nos dan la preciosa dimensión globalizante del amor.

Cada manejo de las preposiciones da para una larga reflexión sobre la causa, el motivo y la finalidad del amor, evitando en cada caso, la cosificación de lo que amamos, sobre todo de Dios y de las personas;  y teniendo cuidado de no caer en alguna forma de panteísmo, es decir, de convertirlo todo en Dios y de ignorar su amorosa, adorable y gloriosa Trascendencia infinita sobre todo lo creado.

1) CON, relaciona el Amor en cuanto al medio, modo o realidad de que se vale, en cuanto a la compañía.

+ Amar a DIOS, con EL PROJIMO, consigo MISMO, con LA NATURALEZA.

+ Amar al PROJIMO, con DIOS, consigo MISMO, con LA NATURALEZA.

+ Amarse a si  MISMO, con DIOS, con EL PROJIMO, con LA NATURALEZA.

+ Amar a la NATURALEZA, con DIOS, con EL PROJIMO, consigo MISMO.

2) DESDE, relaciona el Amor en cuanto a la procedencia, a la pertenencia, a la cualidad, a la condición, o a lo que es poseído, o se pertenece.

+ Amar a DIOS, desde EL PROJIMO, desde si MISMO, desde LA NATURALEZA.

+ Amar al PROJIMO, desde DIOS, desde si MISMO, desde LA NATURALEZA.

+ Amarse a si  MISMO,desde DIOS, desde EL PROJIMO, desde LA NATURALEZA.

+ Amar a la NATURALEZA, desde DIOS, desde EL PROJIMO, desde si MISMO.

3)      EN,  relaciona el Amor en cuanto a su objeto mismo y al modo en que se vive, en cuanto a la dirección, a la orientación.

+ Amar a DIOS, en EL PROJIMO, en si MISMO, en LA NATURALEZA.

+ Amar al PROJIMO, en DIOS, en si  MISMO, en LA NATURALEZA.

+ Amarse a si  MISMO,en DIOS, en EL PROJIMO, en LA NATURALEZA.

+ Amar a la NATURALEZA, en DIOS, en EL PROJIMO, en si MISMO.

4)      PARA, relaciona el Amor en cuanto al término mismo del acto, en cuanto al motivo, objetivo, finalidad.

+ Amar a DIOS, para EL PROJIMO, para si MISMO, para LA NATURALEZA.

+ Amar al PROJIMO, para DIOS, para si  MISMO, para LA NATURALEZA.

+ Amarse a si  MISMO,para DIOS, para EL PROJIMO, para LA NATURALEZA.

+ Amar a la NATURALEZA, para DIOS, para EL PROJIMO, para si MISMO.

5)      POR, relaciona el Amor en cuanto al ser que actúa sobre otro, en cuanto a la calidad del acto, en cuanto al medio y al modo, causa, motivo.

+ Amar a DIOS, por  EL PROJIMO, por si  MISMO, por LA NATURALEZA.

+ Amar al PROJIMO, por DIOS, por si MISMO, por LA NATURALEZA.

+ Amarse a si  MISMO, por  DIOS, por EL PROJIMO, por LA NATURALEZA.

+ Amar a la NATURALEZA, por DIOS, por EL PROJIMO, por si MISMO.

3) EL DIAGNÓSTICO DE SALUD O DE ENFERMEDAD EN EL AMOR

Analice estas frases, teniendo en cuenta las implicaciones para el amor e irá descubriendo como se dan pensamientos, palabras, obras y omisiones que traen  salud o enfermedad al Amor en sus cuatro dimensiones.

No necesita ser filósofo, ni teólogo, ni moralista; basta que maneje su sentido común, su percepción sensata de la realidad.

Al analizar estas proposiciones con sus preposiciones tendrá la oportunidad de hacer un buen examen de conciencia.

1)      Amar a DIOS, con EL PROJIMO, consigo MISMO, con LA NATURALEZA.

¿El amor que tengo al prójimo, a mi mismo, a la naturaleza, me lleva realmente a amar a Dios sobre todo?

2)      Amar al PROJIMO, con DIOS, consigo MISMO, con LA NATURALEZA.

¿El amor que tengo a Dios, a mi mismo, a la naturaleza, me lleva realmente a amar a prójimo como nos manda el Señor?

3)      Amarse asi  MISMO, con DIOS, con EL PROJIMO, con LA NATURALEZA.

¿El amor que tengo a Dios, al prójimo, a la naturaleza, me lleva realmente a amarme a mi mismo como es debido?

4)      Amar a la NATURALEZA, con DIOS, con EL PROJIMO, consigo MISMO.

¿El amor que tengo a Dios, al prójimo y a mí mismo,  me lleva realmente a amar la naturaleza como creación de Dios?

5)      Amar a DIOS, desde EL PROJIMO, desde si MISMO, desde LA NATURALEZA.

¿Me valgo del amor que tengo al prójimo, a mi mismo y a la naturaleza, para amar a Dios?

6)      Amar alPROJIMO, desde DIOS, desde si MISMO, desde LA NATURALEZA.

¿Me valgo del amor que tengo a Dios, a mi mismo y a la naturaleza, para amar al prójimo?

7)      Amarse asi  MISMO, desde DIOS, desde EL PROJIMO, desde LA NATURALEZA.

¿Me valgo del amor que tengo a Dios, al prójimo, a la naturaleza, para amarme a mi mismo?

8)      Amar a la NATURALEZA, desde DIOS, desde EL PROJIMO, desde si MISMO.

¿Me valgo del amor que tengo a Dios, al prójimo, a mi mismo, para amar a la naturaleza?

9)      Amar a DIOS, en EL PROJIMO, en si MISMO, en LA NATURALEZA.

¿Encuentro en el amor al prójimo, a mi mismo y a la naturaleza un motivo para amar a Dios?

10)    Amar al PROJIMO, en DIOS, en si  MISMO, en LA NATURALEZA.

¿Encuentro en el amor a Dios, a mi mismo y a la naturaleza un motivo para amar al prójimo?

11)    Amarse asi  MISMO, en DIOS, en EL PROJIMO, en LA NATURALEZA.

¿Encuentro en el amor a Dios, al prójimo y a la naturaleza un motivo para amarme a mi mismo?

12)    Amar a la NATURALEZA, en DIOS, en EL PROJIMO, en si MISMO.

¿Encuentro en el amor a Dios, al prójimo, a mi mismo, un motivo para amar a la naturaleza?

13)    Amar a DIOS, para EL PROJIMO, para si MISMO, para LA NATURALEZA.

¿Cuando amo a DIOS, me siento más capacitado PARA amar al PRÓJIMO, a mí MISMO  y a la NATURALEZA?

14)    Amar al PROJIMO, para DIOS, para si  MISMO, para LA NATURALEZA.

¿Cuando amo al PRÓJIMO, me siento más capacitado PARA amara DIOS, a mi MISMO y a la NATURALEZA?

15)    Amarse asi  MISMO, para DIOS, para EL PROJIMO, para LA NATURALEZA.

¿Cuando me amo a mi MISMO, me siento más capacitado PARA amar a DIOS, al PRÓJIMO  y a la NATURALEZA?

16)    Amar a la NATURALEZA, para DIOS, para EL PROJIMO, para si MISMO.

¿Cuando amo a la NATURALEZA, me siento más capacitado PARA amar a DIOS, al PRÓJIMO  y a mi MISMO?

17)    Amar a DIOS, por  EL PROJIMO, por si  MISMO, por LA NATURALEZA.

¿Amo a DIOS, POR ser la razón y el motivo de mi amor al PRÓJIMO,  a mi MISMO y a la NATURALEZA?

18)    Amar al PROJIMO, por DIOS, por si MISMO, por LA NATURALEZA.

¿Amo al PRÓJIMO, POR ser una razón y un motivo de mi amor a DIOS,  a mi MISMO y a la NATIURALEZA?

19)    Amarse asi  MISMO, por  DIOS, por EL PROJIMO, por LA NATURALEZA.

¿Me amo a mi MISMO, POR ser una  razón y un motivo de mi amor a DIOS, al PRÓJIMO,  y a la NATIURALEZA?

20)    Amar a la NATURALEZA, por DIOS, por EL PROJIMO, por si MISMO.

¿Amo a la NATURALEZA, POR ser una razón y un  motivo de mi amor a DIOS, al PRÓJIMO,  a mi MISMO?
 

4) LA MADRE IGLESIA NOS PROPONE UN EXAMEN.

Las preguntas que nos hemos hecho y las siguientes nos invitana hacer con profundidad su examen de conciencia, y a descubrir dónde, cuándo, cómo, ha sido herido el Amor por pensamiento, palabra, obra y omisión. 

La Iglesia, nos ayuda en el Ritual de la Penitencia, a hacer este examen concretamente.

1)      ¿Cómo he vivido el sacramento del perdón?

- ¿Voy al sacramento de la penitencia con sincero deseo de purificación, conversión, renovación de vida y amistad más profunda con Dios,o, por el contrario, lo considero como una carga que se ha de recibir las menos veces posibles?

- ¿Me olvidé o callé voluntariamente algún pecado grave en las confesiones anteriores?

- ¿Cumplí la penitencia que me fue impuesta?

¿Reparé las injusticias que acaso cometí?

¿Me esforcé en llevar a la práctica los propósitos de enmendar mi vida según el Evangelio?

2)      Dice el Señor: «Amarás a tu Dios con todo el corazón»

* ¿Tiende mi corazón a Dios de manera que,  en verdad,  lo ame  sobre todas las cosas en el cumplimiento fiel de sus mandamientos, como ama un hijo a su padre, o, por el contrario, vivo obsesionado  por las cosas temporales?

¿Obro en mis cosas con recta intención? 

* ¿Es firme mi fe en Dios, que nos habló por medio de su Hijo? 
¿Me adhiero firmemente a la doctrina de la Iglesia?

¿Tengo interés en mi instrucción cristiana escuchando la Palabra de Dios,  participando en la catequesis, evitando cuanto pudiera dañar mi fe? 
¿He profesado siempre, con vigor y sin temores mi fe en Dios?

¿He manifestado mi condición de cristiano en la vida pública y privada? 

* ¿He rezado mañana y noche?

¿Mi oración es una auténtica conversación—de mente y de corazón— con Dios o un puro rito exterior?

¿He ofrecido a Dios mis trabajos,dolores y gozos? 
¿Recurro a Él en mis tentaciones? 

* ¿Tengo reverencia y amor hacia el nombre de Dios o le ofendo con blasfemia, falsos juramentos o usando su nombre en vano?

¿Me he conducido irreverentemente con la Virgen María y los Santos? 

* ¿Guardo los domingos y días de fiesta de la Iglesia participando activa, atenta y piadosamente en la celebración litúrgica, y especialmente en la Misa?

¿He cumplido el precepto anual de la confesión y de la comunión pascual? 

* ¿Tengo, quizá, otros «dioses», es decir: cosas por las que me  preocupo y en las que confío más que en Dios, como son las  riquezas, las supersticiones, el espiritismo o cualquier forma de inútil magia? 

3) Dice el Señor: «Amaos los unos a los otros como yo os he  amado».

* ¿Tengo auténtico amor a mi prójimo o abuso de mis hermanos  utilizándolos para mis fines o comportándome con ellos como no quisiera que se comportasen conmigo?

¿Los he escandalizado gravemente con palabras o con acciones? 

* ¿He contribuido, en el seno de mi familia, al bien y a la alegría  de los demás con mi paciencia y verdadero amor?

¿Han sido los hijos obedientes a sus padres, prestándoles respeto y ayuda en sus 
necesidades espirituales y temporales?

¿Se preocupan los padres de educar cristianamente a sus hijos, ayudándoles con el ejemplo y con la paterna autoridad?

¿Son los cónyuges fieles entre sí en el corazón y en la vida? 

* ¿Comparto mis bienes con quienes son más pobres que yo? 
¿Defiendo en lo que puedo a los oprimidos, ayudo a los que viven  en la miseria, estoy junto a los débiles o, por el contrario, he  despreciado a mis prójimos, sobre todo a los pobres, débiles, ancianos, extranjeros y hombres de otras razas? 

* ¿Realizo en mi vida la misión que acepté en mi Confirmación? 
¿Participo en las obras de apostolado y caridad de la Iglesia y en la  vida de mi parroquia?

¿He tratado de remediar las necesidades de la Iglesia y del mundo?

¿He orado por ellas, especialmente por la  unidad de la Iglesia, la evangelización de los pueblos, lar ealización de la paz y la justicia? 

* ¿Me preocupo por el bien y la prosperidad de la comunidad humana en la que vivo o me paso la vida preocupado tan sólo de mí mismo?

¿Participo, según mis posibilidades, en la promoción de la justicia, la honestidad de las costumbres, lac oncordia y la caridad en este mundo?

¿He cumplido con mis deberes cívicos?

¿He pagado mis tributos? 

* ¿En mi trabajo o empleo soy justo, laborioso, honesto, prestando con amor mi servicio a la sociedad?

¿He dado a mis obreros o sirvientes el salario justo?

¿He cumplido mis promesas y contratos? 

* ¿He prestado a las legítimas autoridades la obediencia y respeto debidos? 

* Si tengo algún cargo o ejerzo alguna autoridad ¿los uso para mi utilidad personal o para el bien de los demás, en espíritu de servicio? 

* ¿He mantenido la verdad y la fidelidad o he perjudicado a alguien con palabras falsas, con calumnias, mentiras o violación de algún secreto? 

* ¿He producido algún daño a la vida, la integridad física, la fama, el honor o los bienes de otros?

¿He procurado o inducido al aborto?

¿He odiado a alguien?

¿Me siento separado de alguien por riñas, injurias, ofensas o enemistades?

¿He rehusado por egoísmo, presentarme como testigo de la inocencia de alguien? 

* ¿He robado o deseado injusta o desordenadamente cosas  de otros o les he causado algún daño?

¿He restituido lo robado y he reparado el daño? 

* Si alguien me ha injuriado ¿me he mostrado dispuesto a la paz y a conceder, por el amor de Cristo, el perdón, o mantengo deseos de odio y venganza? 

4) Cristo, el Señor, dice: «Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto»

* ¿Cuál es la dirección fundamental de mi vida?

¿Me anima la esperanza de la vida eterna?

¿Me esfuerzo en avanzar en la vida espiritual por medio de la oración, la lectura y la meditación de la Palabra de Dios, la participación en los sacramentos y la mortificación?

¿Estoy esforzándome en superar mis vicios, mis inclinaciones y pasiones malas, como la envidia o la gula en comidas y bebidas?

¿Me he levantado contra Dios, por soberbia o jactancia, o he despreciado a los demás sobre estimándome amí mismo?

¿He impuesto mi voluntad a los demás en contra de su libertad y sus derechos? 

* ¿Qué uso he hecho de mi tiempo, de mis fuerzas, de los dones que Dios medio? ¿Los he usado en superarme y perfeccionarme a mí mismo?

¿He vivido ocioso y he sido perezoso? 

* ¿He soportado con serenidad y paciencia los dolores y contrariedades de la vida? ¿He mortificado mi cuerpo para ayudar a completar «lo que falta a la Pasión de Cristo»?

¿He observado la ley del ayuno y la abstinencia? 

* ¿He mantenido mis sentidos y todo mi cuerpo en la pureza y la  castidad como templo que es del Espíritu Santo, llamado a resucitar en la gloria y como signo del amor que el Dios fiel profesa a los hombres, signo que adquiere toda su luz en el matrimonio?

¿He manchado mi carne con la fornicación, con la impureza, con palabras o pensamientos indignos, con torpes acciones o deseos? 
¿He condescendido a mis placeres?

¿He mantenido conversaciones, realizado lecturas o asistido a espectáculos y 
diversiones contrarias a la honestidad humana y cristiana?

¿He incitado al pecado a otros con mi falta de decencia?

¿He observado la ley moral en el uso del matrimonio? 

* ¿He actuado alguna vez contra mi conciencia, por temor o por hipocresía? 

* ¿He tratado siempre de actuar dentro de la verdadera libertad de los hijos de Dios, según la ley del Espíritu, o soy siervo de mis pasiones?

5)LA CONTRICIÓN ES NECESARIA PARA LA SANACIÓN Y LA RESTAURACIÓN DEL AMOR.

La contrición, dice san Juan Eudes, “es el medio más excelente para borrar el pecado y conservarse siempre en la gracia de Dios;

consiste en pedir perdón a Dios por el pecado,

sentirse mal por haberlo cometido,

detestarlo porque a Dios le desagrada y lo ha deshonrado infinitamente,

y manifestar una voluntad fuerte, sólida y profunda deconfesar el pecado y corregirse” (LeCatéchisme de la Misión. 2, 437).

La contrición se convierte así en el medio más poderoso y necesario de sanación del amor.

Sólo el perdón de Dios sana el amor.

Cuando nosotros perdonamos hay algo que no funciona y las llagas del amor quedan ahí como el fuego entre las cenizas, y la memoria y e lsentimiento mantienen viva la herida mortal.

Sólo Dios sana con su perdón las heridas del amor y nos restaura en el amor auténtico.

LA IGLESIA NOS PROPONE ESTOS ACTOS DE CONTRICIÓN:

+ Recuerda, Señor que tu ternura y tu misericordia son eternas;no te recuerdes de mis pecados ni de mis maldades; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.

+ Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado.

+ Padre, he pecado contra Ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.

Ten compasión de este pecador.

+ Dios mío, con todo mi corazón me arrepiento de todo el mal que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer.

Al pecar, te he ofendido a Ti, que eres el supremo Bien y digno de ser amado sobre todas las cosas.

Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado.

+ Señor: por los méritos de la Pasión de nuestro SalvadorJesucristo, apiádate de mí.

+ Señor Jesús, Tú que devolviste la vista a los ciegos, sanaste a los enfermos, perdonaste a la mujer pecadora y confirmaste a Pedro en tu amor, después de su caída, recibe ahora mi súplica: perdona todos mis pecados, renuévame en tu amor, concédeme vivir en fraterna Unión con mis hermanos, para que pueda anunciar tu salvación a todos los hombres.

+ Señor Jesús, Tú que quisiste ser llamado amigo de los pecadores, líbrame ahora de mis culpas, por el misterio de tu Muerte y Resurrección.

Que tu paz florezca en mí, para que pueda dar frutos de amor, justicia y verdad.

+ Señor Jesucristo, Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, por la gracia del Espíritu Santo, reconcíliame con el Padre, lava, con tu Sangre, todas mis culpas y haz de mí un hombre nuevo, una mujer nueva,    para alabanza de tu gloria.

+ Misericordia, Dios mío, por tu bondad.

Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

+ Jesús. Hijo de Dios, ten misericordia de mí, que soy un pecador.

+ Jesús, mi Señor y Redentor,

yo me arrepiento de todos mis pecados, que he cometido hasta hoy,

y me pesa de todo corazón, porque con ellos ofendí a un Dios tan Bueno.

Propongo firmemente no volver a pecar,

y confío en que,  por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas,

y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

6) ORACIONES DE PERDÓN  Y DE SANACIÓN DE SAN JUAN EUDES.

No son muchos los autores de espiritualidad que han tenido una experiencia tan profunda del perdón y de la sanación como san Juan Eudes.

Le ofrezco algunas joyas de oración de perdón y desanación.

Desde mi juventud aprendí a pedir perdón con san Juan Eudes; antes no lo sabía. Deseo que Usted tenga esta experiencia de aprender a orar y a suplicar el perdón y la sanación.

1)      Actos de contrición al terminar el día (La Vie et leRoyaume de Jésus dans les âmes chrétiennes. 1, 121-123).

Salvador mío, yo me acuso delante de Ti, delante de tus Ángeles y de tus Santos, de todos los pecados que he cometido en toda mi vida contra tu divina Majestad.

Te suplico, Señor mío, por tu grandísima misericordia, por la preciosa Sangre que has derramado por mí, y por la oraciones y méritos de tu santísima Madre y de todos tus Ángeles y Santos, que me concedas ahora la gracia de concebir una perfecta contrición y arrepentimiento de mis pecados.

Dios mío, detesto mis pecados con todo mi corazón y con toda la capacidad de mi voluntad; y los detesto por la ofensa, la injuria y el deshonor que yo te he reportado por ellos.

Yo los odio, porque Tú los odias y porque te son infinitamente desagradables.

Oh Buen Jesús, a causa estos mis pecados has tenido que sufrir los tormentos más atroces que jamás se hayan padecido, has derramado tu Sangre hasta la última gota, y has padecido la más cruel de todas las muertes.

Por esto, mi buen Salvador, les tengo horror y renuncio a ellos para siempre.

¡Oh, quién me diera todo el dolor y contrición de san Pedro, de santa María Magdalena y de todos los Santos penitentes, para llorar las ofensas que he cometido contra mi Dios, con tanto sentimiento y pesar, como ellos han llorado los suyos!

¡Oh, quién hará que yo odie tanto mis iniquidades como las odian los Ángeles y los Santos!

¡Oh, si fuese posible, Dios mío, que yo tenga tanto horror de mis pecados, como Tú Mismo tienes de ellos!

¡Señor mío, que yo los deteste como Tú los detestas, que y oles tenga el horror que Tú les tienes y que abomine todo lo que te es desagradable!

¡Amabilísimo Señor mío, que yo muera antes mil veces, si es posible, que ofenderte mortalmente de ahora en adelante y también de ofenderte deliberadamente  de cualquier manera quesea!

Prometo, con la ayuda de tu gracia, que me acusaré de todos mis pecados en la primera confesión que haga y que tengo la firme resolución de alejarme de ellos en el futuro por amor a ti.

Oh, Dios mío, sí, con todo mi corazón, renuncio por siempre  a toda clase de pecado, y me ofrezco a ti, para hacer y sufrir cuanto sea de tu agrado en satisfacción  de mis ofensas; aceptando desde ahora, de buena gana, en homenaje a tu divina Justicia, todas las penas y penitencias que Tú quieras imponerme, sea en este mundo, sea en el otro, para expiación de mis faltas, y ofreciéndote, en satisfacción del deshonor que te he hecho por mis pecados, toda la gloria que te han tributadotu santísima Madre, tus Ángeles, tus Santos y todas las almas santas que están en este mundo.

Mi buen Jesús, me doy totalmente a ti: aniquila en mí todo lo que te desagrada; repara por mí las ofensas que he cometido contra tu Padre eterno, tu Espíritu Santo, tu bienaventurada Madre, tus Santos y todas tus criaturas; y concédeme la fuerza y la gracia para no ofenderte jamás.

Ángeles de Jesús, Santos y Santas de Jesús, Madre de Jesús, suplid, por favor, en mis faltas; reparad por mí el deshonor que he hecho a mi Dios por mis pecados y rendidle centuplicado todo el amor y toda la gloria que hubiera debido  tributarle hoy y durante toda mi vida.

Madre de Jesús, Madre de misericordia, suplica a tu Hijo que me haga misericordia. Madre de gracia, pide a tu Hijo que me conceda la gracia de no ofenderlo más y para servirlo y amarlo fielmente.

Bienaventurado san José, mi santo Ángel guardián, bienaventurado san Juan, bienaventurada santa María Magdalena, interceded por mí, a fin de que obtenga misericordia y gracia para ser fiel a mi Dios. (Padre nuestro, Dios te salve María y Credo). 

2)      Oración antes del examen de conciencia (La Vie et leRoyaume de Jésus dans les âmes chrétiennes.1,127-128).

Mi queridísimo Jesús, te contemplo en el Jardín de los Olivos, a la entrada de tu santa Pasión, te veo postrado por tierra delante de tu Padre, en nombre de todos los pecadores, cargando con todos los pecados del mundo y de los míos en particular, que en cierto modo, has hecho tuyos.

Veo que por tu luz divina, pones estos pecados ante los ojos, para confesarlos a tu Padre, en nombre de todos los pecadores, para tener por ellos la humillación y la contrición delante de Él y para ofrecerte a Él  y tener la satisfacción y la penitencia de su agrado.

Ante esta  vista del horror de mis crímenes, y del deshonor que por ellos he hecho a tu Padre, te veo reducido, oh buen Jesús, en una insólita agonía, en una horrible tristeza,y en un dolor y contrición tan extrema, que la violencia del dolor, entristeció tu alma bendita hasta la muerte,  y te hizo sudar sangre en tal abundancia, que la tierra toda se bañó en ella.

Salvador mío, te adoro, te amo y glorifico en este estado y en este espíritu de penitencia, al que tu amor y mis  ofensas te han reducido.

Me entrego a ti para entrar ahora contigo en este espíritu.

Hazme partícipe, si es tu voluntad, de esta luz con la que has llegado a conocer mis faltas, para que yo las conozca, las pueda acusar y detestar.

Hazme partícipe de la humillación y de la contrición  que has tenido de ellas ante tu Padre, como también del amor con el que te has ofrecido a Él para hacer penitencia, y del odio y horror que has tenido del pecado, y concédeme la gracia de hacer la confesión con una perfecta humildad, sinceridad y arrepentimiento, y con una firme y poderosa resolución de no ofenderte más en el futuro.

Madre de Jesús, alcánzame, por favor, estas gracias de tu Hijo.

Mi santo Ángel guardián, suplica a Nuestro Señor por mí,que me conceda la gracia de conocer mis pecados, de confesarlos bien, de tener una verdadera contrición de ellos, y de convertirme perfectamente.

3)      Acción de gracias porel Sacramento delPerdón (La Vie et le Royaume de Jésus dans les âmes chrétiennes.1, 130).

¡Bendito seas, oh buen Jesús, mil veces bendito!

¡Que todos tus Ángeles, tus Santos y tu santa Madre te bendigan ahora y siempre, por haber establecido en tu Iglesia el sacramento de la Penitencia y por habernos dado un medio tan a la mano, tan fácil y tan poderoso para borrar nuestros pecados y reconciliarnos contigo!

¡Bendito seas por toda la gloria que te ha sido dada y sete dará hasta el fin del mundo por este sacramento!

¡Bendito seas también por toda la gloria que Tú mismo has dado a tu Padre por la confesión, si así se puede hablar, que le hiciste de nuestros pecados en el Jardín de los Olivos, y por la humillación, contrición y penitencia que tuviste por ellos!

Salvador mío, imprime en mí, si es tu voluntad, un odio, un horror y un temor al pecado, más grande que a todos los otros males que hay en la tierra y en el infierno, y haz que yo muera primero mil veces que ofenderte en el futuro.

4)      Oración para suplicar la contrición (La Vie et leRoyaume de Jésus dans les âmes chrétiennes.1,134-5).

Oh buen Jesús, deseo tener toda la contrición y el arrepentimiento de mis pecados que Tú quieres que yo tenga; pero sabes que no puedo tenerla, sino me la concedes.

Concédemela, entonces, por favor, Salvador mío, por tu grandísima  misericordia.

Sé muy bien que soy indignísimo de ser mirado y escuchado por ti; pero confío en tu infinita bondad que me otorgarás lo que te pido tan encarecidamente por los méritos de tu santa Pasión, de tu santa Madre y de todos tus Ángeles y de todos tus Santos.

Madre de Jesús, santos Ángeles, bienaventurados Santos y Santas, suplicad a Jesús por mí para que me conceda un perfecto arrepentimiento  de mis pecados.

5)      Brevesactos de contrición (La Vie et leRoyaume de Jésus dans les âmes chrétiennes.1,135-6).

+ Oh mi amabilísimo Jesús, quiero odiar y detestar mis pecados por amor a ti.

+ Oh Salvador mío, renuncio para siempre a todo pecado, porque te desagrada.

+ Oh Jesús mío, quiero odiar mis ofensas y tener horror, por la injuria y el deshonor que por ellas te he hecho.

+ Oh Dios mío, hubiera sido mi voluntad, no haberte ofendido jamás, porque eres digno de todo honor y amor.

+ Oh Señor mío, quiero tener toda la contrición que Tú quieres que yo tenga de mis pecados.

+ Oh Dios mío, deseo tener en mí todo el dolor y contrición que han tenido siempre de sus pecados todos los santos penitentes.

+ Oh buen Jesús, hazme partícipe de la contrición que Tu mismo has tenido de mis pecados: pues deseo tener la misma contrición, en cuanto me sea posible.

+ Oh Padre de Jesús, te ofrezco la contrición y la penitencia que tu Hijo predilecto ha tenido de mis pecados, uniéndome a esta misma contrición.

+ Oh amabilísimo Jesús, que yo tenga odio y horror a mis pecados, porque han sido la causa de los tormentos y de la muerte que has soportado en la cruz.

+ Oh Dios mío, quiero odiar mis pecados con el mismo odio con que lo hacen tus Ángeles y tus Santos.

+ Oh Dios mío, quiero odiar y detestar mis pecados como Tú mismo los odias y detestas.  

6)      Profesión de odio y detestación  cristiana del pecado (La Vie et le Royaume de Jésus dans lesâmes chrétiennes. 1, 152).

Oh Jesús, te adoro en tu santidad incomprensible y en el odio infinito que tienes contra el pecado.

Te pido perdón, desde lo más profundo de mi corazón, de todos los pecados que he cometido en toda mi vida.

Me entrego a tu espíritu de santidad y a tu espíritu de odio contra el pecado.

Con este espíritu hago profesión:

1º ) de odiar y detestar el pecado más que a la muerte, más que al diablo, más que al infierno y más que a todas las cosas más detestables que se pueda imaginar,

2º ) de no odiar más que el pecado y de entristecerme siempre por las ofensas que se cometen contra tu divina Majestad, no habiendo en este mundo nada que merezca ser objeto de nuestras enemistades y motivo de nuestras tristezas que este monstruo infernal;

3º ) de odiarlo de tal manera que,con tu gracia, si yo viera de un lado todos los tormentos de la tierra y del infierno, y del otro un pecado, escogería más bien el primero que el segundo.

Dios mío, conserva y aumenta más y  más este odio en mi corazón.

7)      Confesión y satisfacción de nuestros pecados ante Dios (como preparación a la muerte, como ofrenda de amor) (La Vie et le Royaume de Jésus dansles âmes chrétiennes. 1,527-530).

1-      Amabilísimo Jesús, Tú solo me has creado para amarte y servirte, Tú que eres infinitamente digno de todo servicio y amor y con quien tengo una infinidad de obligaciones;y sin embargo, casi no he hecho  otra cosa que ofenderte por pensamientos, por palabras, por acciones, con todos los sentidos de mi cuerpo y las facultades de mi alma, por el mal empleo que he hecho de todas tus criaturas, contra todos los mandamientos y de una infinidad de maneras.

¡Ay Dios, cuántos pecados, cuántas ingratitudes, cuántas infidelidades!

Señor Jesús, arrojo todas estas mis ofensas en tu divino amor y en el abismo de tus misericordias.

¡Oh, quién me diera que me cambie todo en dolor, en contrición y en lágrimas de sangre, para detestar y borrar las faltas que he cometido contra esta inmensa bondad, que merece tanto ser amada y honrada, como yo la he ofendido y deshonrado!

Dios mío, ¿qué puedo hacer para reparar el deshonor que te he hecho con mis pecados?

¡Oh, si bastara con sufrir todos los tormentos  y martirios del mundo!

Sin embargo, qué pena, por más que yo empleara todas mis fuerzas para castigarme y por más que sufriera todos los suplicios que han sido, son y serán soportados en el mundo, yo no podría, sin embargo, por mi mismo, reparar la injuria que te he hecho con la más pequeña de mis faltas.

2.      Te ofrezco, oh buen Jesús, toda la gloria, el amor y el servicio que todos tus Santos y tu santísima Madre,  te han rendido durante toda su vida, por sus santos pensamientos, palabras y acciones, por el santo empleo que hicieron de los sentidos de sus cuerpos y de las facultades de sus almas, por las virtudes que han ejercitado y por los sufrimientos que han soportado, en satisfacción por las faltas que en estas cosas he cometido durante toda mi vida.

Te ofrezco, también, todo el honor que siempre te ha sido tributado  y que se te tributará para siempre por todos tus Ángeles, por tu Espíritu Santo, por ti Mismo y por tu Padre eterno, en reparación por el deshonor que te he hecho durante toda mi vida.

3.      Padre de Jesús, Santo Espíritu de Jesús, Madre de Jesús, Ángeles de Jesús, Santos ySantas de Jesús, ofreced, por mí, a mi Salvador todo el amor y la gloria que siempre le habéis dado, en satisfacción por el agravio que le he hecho con mis ofensas.

4.      ¡Ay, qué soy un miserable pecador,  al ofender a mi Dios, he ofendido a todo el mundo: he ofendido al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, a la Madre de Dios, a todos los Ángeles y a los Santos, y en general a todas las criaturas, que están perjudicadas y ofendidas en el perjuicio y en la ofensa a su Creador!

¿Cuál será el medio, Dios mío, para reparar tanta ofensa, para satisfacer a tantas personas, para pagar tantas deudas?

Ya sé lo que haré: tengo un Jesús, que contiene en sí Mismo un tesoro infinito de virtudes, de méritos y de santas obras, y que me ha sido dado para ser mi tesoro, mi virtud, mi santificación, mi redención y reparación; lo ofreceré al  Padre eterno, al Espíritu Santo, a la santa Virgen, a todos los Ángeles y a todos los Santos,en reparación y en satisfacción por todas las faltas que he cometido contra Ellos.

Padre santo, divino Espíritu, os ofrezco todo el amor y el honor que mi Jesús os ha tributado durante toda su vida, con todos sus divinos pensamientos, palabras y acciones, con el divino empleo que hizo de todas las partes de su cuerpo y de su alma, con todas las virtudes que ha practicado, y con todos los sufrimientos que ha soportado, en satisfacción por todas las ofensas que  he cometido en todo esto contra Vosotros durante toda mi vida.

Virgen santa, santos Ángeles, bienaventurados Santos y Santas, os ofrezco mi tesoro y mi todo que es Jesús; tomadlo, por favor, para pagar y satisfacer todas las deudas que tengo con vosotros por mis pecados y negligencias.

5.      Jesús mío, mi dignísimo Reparador, repara Tú Mismo por todas mis faltas y suple por tu gran misericordia en todas las faltas  que he cometido durante toda mi vida contra tu Padre, contra Ti Mismo, contra tu Espíritu Santo, contra tu sagrada Madre, tus Santos y todas las personas que he ofendido.

Me entrego  a ti, para hacer y sufrir con este fin lo que sea de tu agrado, aceptando desde ahora todas las penas de cuerpo y de espíritu que tenga que soportar, sea en este mundo, sea en el otro, en satisfacción de mis pecados.

6.      ¡Santísima Virgen, estoy tan obligado a servirte y honrarte y te he honrado tan poco y tehe ofendido tanto al ofender a tu Hijo!

Te pido perdón por esto, Madre de misericordia, y en satisfacción te ofrezco todo el honor que te ha sido tributado en el cielo y en la tierra, y suplico a todos los Ángeles y Santos, al Espíritu Santo, a tu Hijo y al Padre eterno, que suplan en mi defecto y te den toda la gloria que yo hubiera debido tributarte durante toda mi vida.

8)      Oraciónde perdón al contemplar los excesos de la divina Bondad (EntretiensIntérieurs de l´Âme chrétienne avec son Dieu. 2, 137).

¡Oh exceso de bondad, Amor eterno e inmutable!

¡Gracias eternas te sean dadas por todas tus criaturas!

Ay, Dios mío, demasiado tarde empecé a conocerte y a amarte, y puede ser que todavía no he comenzado a hacerlo como es debido; y si he comenzado,

¿cuántas interrupciones en este tiempo?

¿cuántas inconstancias e infidelidades?

¿cuántas frialdades y cobardías?

¿cuántas ingratitudes y ofensas?

¡Misericordia, Dios mío, con este pecador ingrato y pérfido!

¡Sí! Quiero de ahora en adelante emplear, con tu gracia, todos los momentos de mi vida para servirte y amarte.

Para esto, quiero disponer y organizar mi tiempo y mis ocupaciones de tal manera que todo sea empleado y consagrado a tu gloria.

9)      El amor oblativo como respuesta a los dones de Dios. (EntretiensIntérieurs de l´Âme chrétienne avec son Dieu.2, 161-3).

¡Qué desgracia, Dios mío, por lo mal que he seguido a Jesús, la regla divina de mi comportamiento con las cosas de este mundo.

Soy culpable del mal empleo que he hecho  de todas las cosas que me has dado! ¡Cuántas veces te he despojado de los derechos que tienes sobre todas tus criaturas, para apropiármelos!

Perdón, Dios mío, por favor.

No quiero servirme de ninguna cosa, sino para tu gloria y según tu santa Voluntad, es decir, a imitación de tu Hijo Jesús.

Dios mío, si en el pasado, me he apartado de Ti que eres mi principio, mi fin y mi supremo bien;

si me he vuelto a mi mismo, al mundo y a Satanás, prefiriendo sus voluntades y las mías a las tuyas:

yo declaro en este momento que quiero renunciar totalmente y para siempre a Satanás, al mundo y a mi mismo, para convertirme y darme a Ti absolutamente y por siempre.

Dios mío, me entrego a Ti, como a mi principio; poséeme totalmente.

Que permanezca siempre en Ti; que todo lo que haga sea digno de mi origen; y que Tú seas el principio y el fin de todas mis acciones. 

Dios mío, me doy a Ti como a mi fin, mi centro y mi bien supremo.

Atráeme a Ti.

Que tienda continuamente a Ti y que seas mi contento, mi gloria, mi tesoro y mi todo.

Dios mío, me doy a Ti como a mi prototipo.

Imprime  en mí una imagen perfecta de Ti mismo.

Dios mío, me doy a Ti, como a mi rey. “Concédeme la gracia de hacer lo que mandas y manda lo que quieras” (San Agustín, Confesiones, X, 29).

Me doy a Ti como a mi gobernador y a mi protector.

Condúceme según tu santa Voluntad y líbrame del pecado.

Me doy y me abandono a Ti como a mi soberano.

Haz de mí todo lo que te agrade.

Me doy a Ti como a mi juez y me someto con todo mi corazón a todos los juicios que has ejercido y ejercerás sobre mí, en el tiempo y en la eternidad, diciéndote con todo el respeto y sumisión posible: “Justo eres, Señor, y recto es tu juicio” (Sal 118 (119), 137). “Sí, Señor Dios todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos” (Ap 16, 7).

Finalmente, me doy, me consagro y me sacrifico totalmente a Ti, como a mi Dios.

Y si tuviera en mí  todo el ser creado y todas las vidas de los Ángeles y de los hombres, y si tuviese en mis manos cien mil mundos, desearía sacrificarlo todo por tu honor y para el cumplimiento de tu santísima Voluntad.

Dios mío, emplea Tu mismo tu poder y tu bondad infinita, para tomarme, poseerme, consagrarme a Ti e inmolarme totalmente y para siempre a tu  Purísima Gloria.

10)    Oración de renuncia al pecado y de adhesión a Jesucristo (Contrat de l´Homme avec son Dieupar le saint Baptême. 2, 240-242).

Salvador mío, declaro con todo mi corazón y tomo la resolución, por amor a Ti, con toda la capacidad de mi alma, con la asistencia de tu gracia, en la que pongo toda mi confianza,  de:

1-      Renunciar absolutamente a toda clase de pecado y de querer morir antes que ofenderte de cualquier manera que sea.

2-      Renunciar plenamente a todas las máximas condenables del mundo, y a toda estima y amor de sus falsas riquezas, de sus vanos honores y de sus engañosas delicias.

3-      Renunciar totalmente a mi mismo, es decir, a mi propio espíritu, a mi amor propio,  a mi propia voluntad, a mi orgullo, a todas mis pasiones desordenadas y a todo lo que es del hombre viejo.

4-      Adherirme aTi, como a mi Cabeza amabilísima y adorabilísima;

hacer una clara profesión de seguirte en la santidad de tu vida, de tus sentimientos, de tus virtudes, de tus máximas y de tus santas voluntades; y  vivir sólo en Ti y por Tí.

5-      Poner mi gloria, mi amor y reposo en tu Cruz;

mi tesoro en la pobreza;

mi alegría en las mortificaciones;

mi gloria en los desprecios y humillaciones;

mi vida en la muerte, es decir, en la muerte al pecado, al mundo y a mí mismo.

6-      No tener más oídos para escuchar la voz de Satanás, del mundo y de la carne; sino solamente para escuchar la tuya y someterme a ella perfectamente.

7-      No tener más gusto y apego por las cosas de la tierra; sino tener un hambre  insaciable y una sed ardentísima de todo lo que pueda servir a tu gloria; y conducirme, no según la prudencia  de la carne y la sabiduría del mundo, sino según las leyes de tu divina Sabiduría.

8-      Vivir y morir en el seno de la Iglesia que me has  dado por madre;

honrarla y respetarla en todo lo que ella es, en todo loque hace y en todo lo que ordena;

apegarme fuertemente a su fe y a su doctrina;

obedecer exactamente todas sus órdenes;

hacer un empleo santo de sus sacramentos;

y seguir fielmente su dirección.

9-      Combatir generosa y constantemente hasta la muerte, por tu gloria y por tus intereses, contra el pecado, el infierno, el mundo corrompido, contra mi mismo y contra todos tus enemigos.

10-    Sacrificar e inmolar continuamente a tu pura gloria mi ser, mi vida, mi cuerpo, mi corazón, mi alma, mi tiempo, todos mis pensamientos, palabras y acciones y todo lo que me pertenece; y así, hacerme digno del santo y sagrado nombre de cristiano.

11-    Trabajar para revestirme de Ti mismo, Jesús mío, de tu amor, de tu caridad, de tu paciencia,de tu mansedumbre, de tu pureza y de todas tus demás virtudes.

12-    En fin, vivir de tal manera que dé un continuo motivo de satisfacción a la Iglesia triunfante y militante.

Me doy a Ti con todas mis fuerzas, divino Salvador mío, para cumplir estas resoluciones.

Concédeme, por favor, por tu gran misericordia y por la gloria de tu Santo Nombre, todas las gracias necesarias  y convenientes en este sentido.  

Madre de Jesús, bienaventurado san José, bienaventurado San Gabriel, todos los Ángeles y todos los Santos de mi Dios, entregadme a Él, por favor, y pedidle que me conceda la gracia de vivir en adelante como cristiano y de morir antes que violar las promesas que le hice en mi Bautismo.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, emplea Tú misma, por favor,  tu divino poder y tu gran misericordia, para tomarme, poseerme, hacerme tu propiedad, consagrarme, y sacrificarme totalmente y por siempre a Ti y por tu pura gloria.

Y  haz que yo sufra la muerte con todos los tormentos de la tierra y del infierno, antes que permitir que yo sea separado de Ti.

11)    Oraciónde perdón para prepararse a la muerte (Exercice de Piété pour les maladeset moribonds. 2, 250-252).

Dios mío, prosternado a tus pies, como el más ingrato, infiel y culpable de todos los hombres, me acuso delante de Ti y ante el cielo y la tierra, de haberte ofendido de mil maneras, por pensamiento, palabra, obra y omisión: y al ofenderte, he ofendido también a todas tus criaturas.

Con todo mi corazón te suplico perdón y también a ellas y con toda la humildad y el arrepentimiento que me es posible, reconozco mis errores; declaro que estoy dispuesto a hacerlo, ayudado por tu gracia, contigo y con todos los que he ofendidoy en presencia de todo el mundo.

Ten piedad de mí, Señor, ten compasión de la obra de tus manos.

No mires mis pecados, si no tu gran misericordia y la preciosa Sangre de tu Hijo, que te ofrezco en satisfacción de mis faltas.

Perdona, divino Padre, perdona, no a mi – porque soy indigno – sino a tu Hijo querido que se ha cargado con mis crímenes, que te ha pedido perdón y por ellos ha soportado la penitencia, que te presento con todos los méritos de su preciosísima Madre, de todos tus Ángeles y de todos tus Santos, en reparación de mis iniquidades que detesto con todo mi corazón, porque te desagradan  infinitamente;

te suplico me concedas la gracia, en adelante, de morir antes que ofenderte;y aceptar lo poco que pueda sufrir ahora, con el sacrificio que te hago de mi vida (que acepto desde ya) en homenaje a tu divina Justicia y en satisfacción de mis ofensas.

Te pido también perdón, mi Señor Jesús, de todo el deshonor que te he ocasionado con  mis pecados.

Santo Espíritu, te suplico perdón por el obstáculo que he puesto a las gracias que querías darme y del mal uso que he hecho de las que me concediste.

Madre de Jesús, te pido perdón por todas mis ingratitudes e infidelidades.

Os pido perdón, santo Ángel de mi guarda, bienaventurado San Gabriel, santos Ángeles Guardianes de mi Comunidad, todos los  Ángeles del paraíso, bienaventurado San José,santos Patriarcas, santos Profetas, santos Apóstoles, santos Mártires, santos Sacerdotes y Levitas, santos Confesores, santas Vírgenes, santos Inocentes,Santos y Santas del paraíso, - una vez más -  os pido perdón de cuanto he hecho y ha sido desagradable para vosotros.

Y en reparación y satisfacción, te ofrezco, Jesús mío, el Corazón adorabilísimo del Padre eterno y el de tu gloriosa Madre.

Te ofrezco, Espíritu Santo, la vida y las virtudes, la Pasión y la Muerte de mi Salvador.

Te ofrezco, Madre de Jesús, el Corazón amabilísimo de tu Hijo querido.

Ofrezco ese mismo Corazón a mi santo Ángel de la guarda, a San Gabriel, a San José y a todos los Ángeles y Santos del paraíso.

Finalmente, suplico también el perdón a todas las personas que están en el mundo y a quienes he ofendido de alguna manera, y especialmentea quienes he dado mal ejemplo.

Y ruego a Nuestro Señor que Él supla en mis defectos, y repare todas mis ofensas y me entrego a Él para hacer y sufrir cuanto Él quiera por este motivo. Amén.

12)    Otro acto de contrición. (Exercice de Piété pour vivrechrétiennement et saintement. 2, 309s).

Amabilísimo Jesús, deseo por amor a Ti, tener ahora, por mis pecados,  toda la contrición y el arrepentimiento que tu deseas que tenga; pero sin Ti no puedo.

Concédemela, entonces, por favor, Salvador mío, por tu grandísima misericordia.

Ven, Señor Jesús, ven a mi corazón para iluminarlo con tu luz divina y para llenarlo de tu santo amor, y así conocer y detestarlas ofensas que he cometido contra Ti.

Salvador mío, hazme partícipe del odio, de la contrición y de la humillación que has tenido por mis pecados; pues, en cuanto me sea posible, deseo odiarlos como Tú los odias, y tener la misma contrición y humillación  que tuviste por ellos.

¡Mi queridísimo Jesús, detesto mis pecados y tengo horror por ellos, porque han sido la causa de los tormentos más atroces y de la muerte más cruel que sufriste en la Cruz!

¡Dios mío, cómo desearía estar muerto antes que haberte ofendido, porque eres digno de todo honor y amor.

Que en el futuro yo muera antes que caer en el pecado!

CONCLUSIÓN

He querido compartir con Usted esta riqueza de la espiritualidad eudista que nos hace descubrir lo feo, destructivo y abominable que es el pecado que hiere y mata el amor.

Pero también nos hace descubrir la infinita Misericordia del Señor, ante Quien no tenemos otra respuesta que el amor puro, hecho ofrenda plena y total, sin intereses, sólo porque es Él, el Adorable, el Hermoso, el Amabilísimo, el que muere y resucita por amor, para que también, Usted y yo,muramos de amor y resucitemos restaurados en el mismo Amor Divino.

Reciba todas las bendiciones del AMOR.

Higinio A. Lopera E. cjm.

Pascua de 2007.

Centro san Juan Eudes. 

PUBLICACIONES

Las publicaciones del CENTRO SAN JUAN EUDES recogen los principales temas de la Espiritualidad de San Juan Eudes y las experiencias espirituales que vienen dando la identidad del CENTRO  desde 1997:

“Formar,santificar, hacer vivir y reinar a Jesús en las personas”

Encuentro personal con Dios.

El Poder e lEspíritu Santo en el Sacerdote

El Poder del Espíritu Santo en el Laico.

Catecismo de la Iglesia Católica (Síntesis).

Criterios dediscernimiento de mensajes.

¿Qué sabes deMaría?

El Rosario.

La Divina Pasión del Amor.

Génesis. Hacia elhontanar de la vida.

Diez Exámenes parasacerdotes.

Apocalipsis. Ellibro de la consolación y de la esperanza.

El Éxodo. Nuestrolibro de camino

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Sanación – Lassecuelas del aborto.

Sanación -  Suicidios y muertes violentas.

Sanación –Aceptación y sanación de la muerte de los seres queridos.       

Sanación -  La Muerte anticipada como ofrenda de amor.

Sanación -  Ayudar a bien morir, el más grande acto deamor.

Sanación – Lasheridas familiares.

Sanación -  Las ataduras y sus raíces ancestrales.

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Sanación –Depresión y Trastornos nerviosos

Sanación – Traumasy Heridas del pasado.

Sanación -  Adicciones, esclavitudes y dependencias.

Sanación -  Miedos y temores.

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Éxodo. Nuestrolibro de camino.

El AmorTransformante (- Colección  - 1.2.3.4.)(Para Contemplativos, Eremitas).

San Juan Eudes“Formador de Jesús”.

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La Contemplacióndesde el Evangelio (- Colección – 1.2.3.4).

La Nueva Era y eldiscernimiento cristiano.

Fidelidad en SanJuan Eudes (textos).

Fieles porque Dioses fiel.

Sabiduría de todosy para todos (Colección – 1.2.).

La eucaristía enSan Juan Eudes (textos).

Fitoterapia ( -Colección 1.2.3).

Itinerariocuaresmal con San Juan Eudes.

Concordancia delas Obras Completas de San Juan Eudes (Colección: 1.2.3.).