Sexo, Pornografía y Morbosidad.
 

Reflexión sobre la Lujuria

Inspirado por la necesidad que tenemos de erradicar la Lujuria de nuestras vidas, me permito hacer esta reflexión, con el propósito de que nos ayude a localizar su origen en nuestra vida y así poder  trabajar en la Castidad, tal como nos lo pide el Señor.

Definición Enciclopédica.

Se le llama lujuria (del latin luxus: abundancia, exhuberancia) viene del latín “luxuria” y se traduce por “exceso” a un deseo sexual desordenado e incontrolable. Para la Iglesia católica romana es un pecado capital, para el hinduismo es a su vez uno de los cinco males y en general la religión suele considerarlo como un pecado mortal.

A lo largo de la historia, ha existido la perspectiva según la cual todo deseo sexual es lujurioso, independientemente de que éste sea o no incontrolable o esté o no dentro de los límites la obsesión o adicción. Esta perspectiva suele estar asociada a los límites que algunas religiones les imponen a sus practicantes, principalmente a los que cumplen funciones pastorales.

La razón principal que me ha motivado para escribir estas líneas obedece a que hoy en nuestros días, existen muchas cosas contaminadas con la pornografía, y nos llevan a la morbosidad y el pecado. Hace algunos años vendía Software para redes de computadores que permitían monitorear como los empleados de una empresa hacían uso del Internet, para nuestra sorpresa encontramos que en ocasiones no era posible hacer una demostración del producto debido a que como el software permitía identificar quien y, a que sitio ingresaba cada persona que usaba el Internet, a veces nos sorprendía que casi todos los usuarios del servicio entraban a sitios pornográficos.

El Software se llamaba “little brother” (pequeño Hermano), ya que actuaba como un hermano pequeño acusador, que cuando se da cuenta que estamos haciendo algo indebido, va a avisarle a nuestros padres.

Las compañías que se dedican a estas estadísticas muestran el 65% del uso de la internet es utilizado para acceder páginas pornográficas, lo cual nos da idea de la proliferación de la lujuria en el mundo.

Si esto sucede en Internet, algo similar debe estar sucediendo en los demás medios de comunicación como los medios impresos y la televisión, al fin y al cabo esto se convierte en un problema de oferta y demanda y por tanto si existen clientes que buscan este tipo de producto habrá quien lo produzca para perjuicio de nuestra pobre humanidad.

Los medios masivos actuales nos inundan con mensajes que invitan a la morbosidad, basta ver la televisión, los medios impresos y el internet, para darnos cuenta de ello.

Una mujer semidesnuda, un gran descote, una pequeña minifalda, o en vestido de baño, es usada para llamar nuestra atención y así lograr el objetivo buscado, las modelos de revistas exhiben sus atributos físicos para ayudar en la venta de tornillos, automóviles, etc.

Todo esto debido a que encuentran en nuestra morbosidad el camino apropiado para lograrlo,

Desde pequeños estimulados por las diferencias físicas entre un hombre y una mujer y luego motivados por los medios de comunicación terminamos siendo víctimas del pecado.

Esta morbosidad “consentida” termina llevándonos luego a la lujuria, la fornicación, el adulterio, la bigamia, las relaciones prematrimoniales, la masturbación y muchas inclinaciones sadomasoquistas y homosexuales.

 

LA ESTRATEGIA DEL DIABLO.

Ahora debemos analizar como el diablo actúa frente a esta condición y como aprovecha esta identificación.

Primero que todo debemos revisar la estrategia del diablo a nivel general, debemos tener en cuenta quien es cuáles son sus objetivos y como actúa.

Sabemos que el diablo es el enemigo declarado de Dios y por tanto de su misión, que es el dueño del mundo: a él se lo dieron, recordemos las tentaciones de Jesús en el desierto (Lc 4, 5-7); el diablo también es dueño absoluto del infierno y busca siempre aumentar su sequito.

Por tanto el Diablo buscará siempre que en el momento de tu muerte te encuentres en pecado Mortal, pero como no conoce este momento, ni la hora ni el día buscará afanosamente que siempre te encuentres en pecado mortal cuando tu final llegue, para ello usará cual herramienta, subterfugio, trampa o condición para lograrlo. Al fin y al cabo su astucia y experiencia excede la de cualquier mortal. Esto lo podemos ver en un juego de probabilidades, si a través de la vida nos mantenemos más tiempo en pecado y encadenados a Satanás, mayor es la probabilidad de parar en el infierno, a su vez si por ejemplo el 80% del tiempo nos mantener en santidad, confesados, habrá menor probabilidad de morir en pecado, por ello es tan importante luego de la caída “correr” a realizar un acto de contrición puro y pedir el perdón del Señor.

El diablo nos conoce, nos ha estudiado por años, conoce nuestras flaquezas, nuestras debilidades y sabe en qué y en donde somos más vulnerables y siempre estará atento a sorprendernos en nuestra debilidad, es como el que va a jugar un partido de futbol, debe conocer a su adversario, sus flaquezas, sus limitaciones etc. Estamos en guerra, y luchamos cada batalla. Cada vez que estamos expuestos a una tentación, una batalla se inicia entre la legión angelical y la legión diabólica, el resultado dependerá de donde nos encontremos y de qué lado nos ponemos, esto define el resultado final, si nos inclinamos al mal estaremos del lado del diablo y de su legión, No podemos jugar en ambos bandos.

 

 

Estrategia para la Lujuria.

Ahora vamos a revisar la estrategia diabólica  en el caso de la Lujuria y como aprovecha nuestra inclinación para hacernos caer en el pecado.

Es muy importante notar que como ya lo hemos mencionado, el diablo es el dueño del mundo y por tanto utiliza hasta los medios de comunicación y de información en su objetivo, el cual es encadenarnos a la morbosidad, la lujuria, la fornicación, el adulterio etc.

El utiliza estos medios para convencernos que muchas de estas aberraciones son normales y obedecen a la vida normal, es por ello que ya vemos como totalmente aceptadas las relaciones antes del matrimonio, la separación y los divorcios, los actos sexuales llenos de impureza, la masturbación etc.

Las películas actuales están llenas de estas situaciones y nos hacen pensar que son normales y cotidianas. De hecho ya no hay película donde se inculque el matrimonio católico o la castidad como virtud.

Cuando nuestra mente comienza a verlas como algo normal, la telaraña del diablo ya está extendida y caemos fácilmente en sus garras.

Los vicios sexuales, son el plato preferido del demonio en ellos, el diablo logra un “cliente Fijo” el cual siempre estará encadenado y preparado, para que en el momento de la muerte engrose las filas demoniacas.

Debemos tener en cuenta que el pecado de la lujuria, es tan peligroso que el hecho de desear con el pensamiento ya nos coloca en estado de pecado mortal.

Jesús nos dice en Mateo 5, 27 – 28:

“«Habéis oído que se dijo: = No cometerás adulterio. 28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.”

El diablo sabe que si desde nuestro corazón nace el deseo morboso por una mujer, este deseo ya causo nuestra desgracia y cada vez que caemos en la tentación de observar una fotografía que nos incita al pecado o nos quedamos en la televisión observando una escena de sexo, estamos propensos a cargarnos de morbosidad y a caer en el pecado.

La tentación se hace presente en cualquier momento y lugar sin respetar a nadie ni nada, es así como en la iglesia ante la presencia de una vecina en minifalda podemos llegar hasta irrespetar hasta al mismo Dios.

Mantener la mente limpia y el cuerpo lejos del pecado se convierte en una tarea titánica debido a la proliferación y abundancia de pornografía en nuestro medio.

De allí se hace necesario definir una estrategia y estudiar las enseñanzas del Señor para evitar la caída.

 

 

LA RESPUESTA DE DIOS.

Ya hemos visto cual es la estrategia del diablo y que es lo que busca, ahora vamos a ver cuál es la respuesta de Jesús.

Primero que todo, el Señor en su infinita misericordia espera que nosotros nos encontremos salvos al momento de nuestra muerte y siempre está presente “haciendo “fuerza” por nosotros”, sin embargo él nos ha dado el libre albedrio para permitirnos decidir.

Sabemos que por ese amor tan grande hacia nosotros Dios, nos envió a su hijo para redimir nuestros pecados y para enseñarnos a actuar y comportarnos en la forma correcta.

En las enseñanzas de Jesús, siempre encontramos formulas y reflexiones que nos ayudan a encontrar la verdad, para tomar las decisiones que nos lleven a la vida eterna.

La Respuesta de Dios contra el Pecado.

Al Igual que el diablo tiene una estrategia general que busca nuestra condenación, el señor Jesús, nos dejo una hermosa enseñanza antes de su muerte, En Mateo 26, 41, allí el Señor estando en Getsemaní, invito a tres de sus discípulos a Velad con él, y mientras se aparto sus discípulos se durmieron y al encontrarlos así les dijo:

“Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil”, algunas otras versiones de la Biblia dicen: “Estén despierto y en Oración para que no caigan en tentación, porque el espíritu es animoso pero la carne es débil.”

Para mí en particular esta enseñanza me ha mostrado una de las formulas más extraordinarias que le Señor nos regala para el momento que nos encontremos frente a la tentación. Recuerden que en la oración del Padre Nuestro oramos siempre “No nos dejes caer en tentación”, lo cual significa que la tentación siempre estará presente como una constante en nuestra vida, pero pedimos que ante ella, el Señor nos ayude a pasar la prueba.

Adicionalmente declara que aunque tengamos la voluntad de cumplir con los mandatos de Dios, nuestra carne tiende a pecar.

Al afirmar manténgase despiertos o velad, nos muestra cómo debemos permanecer, “alerta”, siempre atentos a la presencia de Satanás y a detectar las señales que nos indican la posible presencia de una tentación. El estar alerta implica que estemos pendientes de las señales que nos incitan a la lujuria, estas pueden llegar a través de la vista con una imagen, o a la vista de algo que nos parece inicialmente atractivo pero que termina llevándonos a la morbosidad etc.

Es muy importante tomar conciencia que la morbosidad es el primer paso que nos lleva a caer en los demás pecados asociados con la lujuria, la fornicación, el adulterio, las relaciones sexuales inadecuadas, son solo la respuesta y el resultado de una morbosidad consentida.

También el Señor nos invita a Orar. En la oración siempre encontraremos las fuerzas para evitar el pecado.

En Mateo 21, 22 el señor nos dice “Y todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis”.

El poder de la oración con fe es una las más grandes herramientas para combatir el pecado.

En otra ocasión ante la presencia del demonio, en un joven poseso, el Señor nos dice esto:

Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: « ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?» 29 Les dijo: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.»  (Mt 9, 28 – 29).

Aquí claramente nos muestra el inmenso poder que tiene la Oración.

En Marcos 11, 24-25 nos dice:

Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis. 25 Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas.»”

Aquí nuevamente el señor nos muestra el poder de la oración unida al perdón y como cuando se realiza con fe, se obtendrá el beneficio solicitado.

En Hebreos 10, 1 -4, Cornelio centurión de la corte, es premiado por el Señor  y nos muestra como nuestras oraciones van directamente a la presencia de Dios.

“ Había en Cesárea un hombre, llamado Cornelio, centurión de la

cohorte Itálica, 2 piadoso y temeroso de Dios, como toda su familia, daba muchas limosnas al pueblo y continuamente oraba a Dios. 3 Vio claramente en visión, hacia la hora nona del día, que el Ángel de Dios entraba en su casa y le decía: «Cornelio.» 4 El le miró fijamente y lleno de espanto dijo: «¿Qué pasa, señor?» Le respondió: «Tus oraciones y tus limosnas han subido como memorial ante la presencia de Dios.”

Estas son algunas muestras de las ocasiones en que Jesús nos enseña acerca del poder de la Oración y como ella nos ayuda a combatir el pecado.

 
 

La respuesta de Dios contra la Lujuria.

El nos ha dicho “yo soy la verdad y la vida y soy el único camino para llegar al padre, por ello la unión en Cristo nos permite salvar todos los obstáculos que nos genera nuestra inclinación al pecado.

Con relación a las experiencias prematrimoniales San Pablo nos dice:

1 de corintios 7, 35

35 Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división. 36 Pero si alguno teme faltar a la conveniencia respecto de su novia, por estar en la flor de la edad, y conviene actuar en consecuencia, haga lo que quiera: no peca, cásense.37 Mas el que ha tomado una firme decisión en su corazón, y sin presión alguna, y en pleno uso de su libertad está resuelto en su interior a respetar a su novia, hará bien. 38 Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor.

En la carta de San Pablo a los Gálatas, (Gálatas 5, 16-26), San Pablo nos habla acerca de la fornicación y las impurezas y nos dice:

Por mi parte os digo: Si vivís según el Espíritu, no daréis Satisfacción a las apetencias de la carne.17 Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais.18 Pero, si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.19 Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, 20 idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, 21 envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

22 En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, 23 mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. 25 Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu. 26 No busquemos la gloria vana provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente.

Igualmente el catecismo de la Iglesia Católica nos invita a permanecer castos y en estado de pureza:

2339 La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado (Cf. Si 1, 22). “La dignidad del hombre requiere, en efecto, que actúe según una elección consciente y libre, es decir, movido e inducido personalmente desde dentro y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberándose de toda esclavitud de las pasiones, persigue su fin en la libre elección del bien y se procura con eficacia y habilidad los medios adecuados” (GS 17).“La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos” (S. Agustín conf. 10, 29; 40).

2341 La virtud de la castidad forma parte de la virtud cardinal de la templanza, que tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad humana. No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena’ (Si 18, 30)

2342 El dominio de sí es una obra que dura toda la vida. Nunca se la considerará adquirida de una vez para siempre. Supone un esfuerzo reiterado en todas las edades de la vida (Cf. Tt 2, 1-6). El esfuerzo requerido puede ser más intenso en ciertas épocas, como cuando se forma la personalidad, durante la infancia y la adolescencia.

2345 La castidad es una virtud moral. Es también un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual (Cf. Ga 5, 22). El Espíritu Santo concede, al que ha sido regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de Cristo (Cf. 1 Jn 3,

Sugerencias, para una estrategia Personal.

La estrategia personal depende del análisis que vayas haciendo de tu vida y lo que causa tu caída en el pecado, es muy importante determinar con base en la experiencia pasada, que te ha llevado a pecar, por ejemplo si el problema radica en el manejo de la morbosidad, podrías pensar en suprimir toda inclinación de lo que lo genera, generalmente el sentido de la vista es el más propenso a llevarnos a ello por tanto podemos comenzar por trabajar en esto.

Como ya hemos visto el usar nuestro tiempo libre observando televisión o navegando en internet puede llegar a ser uno de los activadores de la morbosidad por tanto podemos comenzar a cambiar nuestros hábitos usando nuestro tiempo libre en otras actividades o usar estrategias como retirar de tu sistema de cable, canales como “Playboy”, o mejor aun  tomar decisiones radicales como no ver televisión, tal vez parezca exagerado pero no hay sacrificio ni grande ni pequeño por evitar el pecado y tengamos en cuenta que la televisión es uno de los principales generadores de ideas erróneas.

Si yo se que luego de las nueve de la noche la televisión empieza a pasar programación para adultos, podría pensar en no exponerme a la tentación y dejar de verla en estas horas, es simplemente como el alcohólico que decide no pasar frente al bar para no antojarse de un “traguito”.

Si por ejemplo yo detecto que mis tentaciones llegan usando el internet, podría pensar en instalar un software que no permita entrar a los sitios pornográficos, ya existen muchos que pueden ser instalados gratuitamente no solo sirve para protegernos si no también para evitar que los niños pequeños se contaminen.

En fin, la estrategia puede variar en infinidad de posibilidades dependiendo de lo que para mi produzca tentación, el no coquetear con la vecina, el alejarme de los amigos morbosos y que echan “chistes de doble sentido”, (no olviden las palabras de San Pablo: ! ¿No sabéis que un poco de levadura fermentatoda la masa?”), el no asistir a reuniones o sitios donde, se de antemano que la tentación se hace presente (bares, fiestas, burdeles, etc.).

La tentación de la Lujuria nos lleva a la masturbación, a fornicar fuera del matrimonio, a tener relaciones antes del matrimonio, con la novia o con la mujer del prójimo, a iniciar prácticas masoquista, homosexuales, a la masturbación y la prostitución, etc.

Todo lo que hagamos para protegernos es poco y debe ser acompañado por la Oración, la participación sana de actividades, el ejercicio para gastar las energías sobrantes, en tener la mente ocupada ya que la ociosidad es generalmente el punto de inicio de la Lujuria, así que si yo mantengo mi mente en las cosas de Señor, leyendo la biblia o documentos similares y utilizo mi tiempo libre en lo que me aleje de la tentación, podre con mayor facilidad controlar mi apetito sexual y cargarme de morbosidad.

Recordemos las duras palabras de San Pablo en 1 de corintios 6, 9:

“¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios?

¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales”

Y más adelante en 6, 18:

“¡Huid de la fornicación! Todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo; mas el que fornica, peca contra su propio cuerpo. 19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?,”