Los Nuevos Pecados Capitales.
 Ustedes han oído hablar muchas veces de las actualizaciones, es un término que hoy se utiliza constantemente debido a que muchos de los aparatos modernos, trabajan con base en los programas de computadores.

En estos días conecte mi televisor a Internet y de un momento a otro, empezó a hacer un “upgrade” o actualización de software, igual nos sucede con los computadores y ahora será posible con los nuevos teléfonos basados en sistemas operativos tales como Android etc.

Pero que pasa con nosotros, tendremos que conectarnos a Internet, para recibir actualizaciones? Y como decidiremos si nos conviene o no realizarlas?

Resulta que la Iglesia católica decidió hacer una actualización de los pecados Capitales, no es nueva ya existe desde el año 2008, sin embargo poco la conocemos.

¿A que se refiere esta actualización?

Sabemos que el mismo Jesús, realizó,  actualizaciones de muchas cosas, entre otras de los pecados.

Por ejemplo en el viejo testamento encontramos la expresión “diente por diente” en LEVITICO 24

19 Si alguno causa una lesión a su prójimo, como él hizo así se le hará:

20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado a otro.

21 El que mate un animal, indemnizará por él; mas el que mate a un hombre, morirá.

22 Del mismo modo juzgarás al forastero y al nativo; porque yo soy Yahveh vuestro Dios  

De esta forma se expresa la manera en que se debería realizarse la justicia,  y ante lo cual Jesús nos invita en su actualización, a poner la otra mejilla en Mateo 5:

38 «Habéis oído que se dijo: = Ojo por ojo y diente por diente. =

39 Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra:

40 al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto;

41 y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.

42 A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

43 «Habéis oído que se dijo: = Amarás a tu prójimo = y odiarás a tu enemigo.

44 Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,

Así, el Señor actualiza la ley.

Igualmente en el antiguo testamento, el legado de Dios Padre, fueron los diez mandamientos, que  a la llegada de Jesús se actualizaron y  transformaron en el mandamiento del amor, donde, si yo amo a mi prójimo como a mi mismo, no seré capaz de causarle muerte, de robarle o hacerle daño.

También, en el sermón de la montaña, Jesús cambio la forma en que debemos ver los diez mandamientos, no como una negación de algo, como el, no Matar, no robar etc., sino como una expresión positiva, ante la vida, es decir, cambiar el “no cometer actos impuros” (sexto mandamiento), por el “Bienaventurados los puros de corazón porque ellos verán a Dios”.

Nuestros psicólogos actuales nos dicen que al niño no se le deben decir expresiones como “no hagas esto” etc., es decir aplicar lo que hoy se conoce como PNL o programación neurolingüística, imitando a Jesús que ya lo aplicaba desde hace 2000 años.

Las bienaventuranzas son pues, uno de los “Upgrades” realizados por Jesús en lo referente al pecado y la forma como debemos actuar.

Así, mismo la Iglesia actual ha realizado una actualización de lo que conocemos como los pecados capitales, esto no quiere decir que sean obsoletos, sino que han sido complementados y actualizados a la época moderna.

La versión actualizada conocida como los nuevos pecados capitales, algunos de ellos también conocidos como los pecados sociales, han sido criticados por los hermanos separados de otras religiones o sectas, burlonamente diciendo que la iglesia intenta cambiar las sagradas escrituras, sin embargo podemos ver claramente que al igual que Jesús la iglesia intenta aclarar como se aplican las normas y leyes de Dios, a los tiempos modernos.

Los siete pecados capitales enunciados por el Papa Gregorio Primero hace mil quinientos años, son ahora modernizados por el Papa Benedito XVI, a través del periódico oficial del vaticano El Osservatore Romano.

El 10 de marzo de 2008, el regente del Tribunal de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano, cardenal Gianfranco Girotti, presentó una lista, de los considerados nuevos pecados, que ha sido divulgada ampliamente por los medios de comunicación, con la denominación de pecados sociales o nuevos pecados capitales.

Esto no quiere decir que la Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia, hayan pasado al olvido, sino que han sido complementadas añadiendo estas nuevas  aclaraciones o infracciones a la ley de Dios.

Al fin de acabo en la Biblia, el número siete se utiliza para indicar  “muchos o infinitos”, en este caso pecados.

Dentro de la lista de estos nuevos pecados capitales encontramos los pecados contra la naturaleza y el mal uso de los recursos, los pecados generados por el exceso de ambición y la injusticia social, como son la extrema pobreza o la extrema riqueza, los pecados relacionados con el respeto a la vida, como el aborto, la eutanasia, la manipulación genética e incluso la pedofilia.

También, tenemos el consumo y la manipulación de drogas

Miremos en detalle de que se trata todo esto:

1.   El desperdicio y la contaminación del medio ambiente.

El desperdicio hace referencia al desperdicio de nuestros recursos, por ejemplo el AGUA, se estima que en los últimos 10 años la cantidad de agua disponible para cada habitante de la tierra ha disminuido en un 50%, eso nos hace pensar que dentro de algunos años no existirá la suficiente agua necesaria para la vida. Se estima que una familia promedio consume cerca de 80 litros diarios de agua, cada vez que descargamos la cisterna de una taza de baño gastamos cerca de unos 8 litros de agua, tenemos que tomar conciencia de que desperdiciamos este liquido valioso, cuando exageramos nuestra estadía en la ducha, cuando dejamos correr el agua mientras se calienta para el baño o cuando mantenemos el grifo abierto mientras nos bañamos los dientes o jabonamos los utensilios de la cocina.

Todo esto nos lleva a cometer pecados sociales en contra de aquellos que no tienen ni agua para beber.

Igualmente la Iglesia considera pecado, la contaminación ambiental, debemos tomar conciencia de que cada vez que sacamos nuestro automóvil estamos generando contaminación y que si lo utilizamos innecesariamente estamos cometiendo un pecado social.

Y que decir de las grandes fabricas que llenan de polución el aire que respiramos diariamente.

Podríamos pensar en compartir el cupo de nuestro automóvil con los vecinos que viajan a sitios cercanos o caminar hasta la tienda de la esquina sin tener que utilizar innecesariamente el automóvil.

2.   El Provocar injusticia social, causar pobreza, Enriquecerse hasta límites obscenos.

Todas estas referencias nos hablan de la avaricia y la codicia en la que hasta los millonarios se ven involucrados.

El pagar salarios inadecuados, la explotación, el hacerse el de la “vista gorda”, el legislar sin conciencia  y la falta de misericordia con el prójimo, y la acumulación de riquezas,  son tratados como pecados sociales.

Como vemos no es que en si sea un nuevo pecado capital sino, aclaraciones a los ya existentes.

3.   La manipulación genética, los embriones, el aborto, la eutanasia, la pedofilia, el sexismo o cualquier manifestación que afecte la dignidad de la persona y el respeto a la vida.

Es así como la iglesia defiende en forma radical el derecho a la vida, considerando el aborto al igual que la eutanasia como un asesinato  y sujetos a la  excomunión, el uso de la píldora del día después como una practica pecaminosa, la pedofilia, el sexismo, el acoso sexual etc. Y todo pecado que atente contra la dignidad de la persona.

4.   El tráfico y el consumo de drogas.

Explícitamente, la iglesia nos indica que la producción, la distribución, la venta y el consumo de drogas están catalogados como pecados capitales.

Es culpable tanto el narcotraficante como el que se la fuma o inyecta, en su justa medida.

Aunque hemos clasificado solo cuatro grupos de pecados capitales, en ellos están incluidos los considerados siete nuevos pecados capitales.

Es hora de reflexionar y dejar de cometer tanto pecado de omisión, ya sea por ignorancia o por inconsciencia.