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Los Dones del Espíritu Santo - Segunda Parte

 
 
7.   Don de temor de Dios.
 
Para comenzar quiero decir lo que no es el don de temor de Dios, no es tenerle miedo a Dios, ni tampoco a la condenación o al infierno.
 
Tampoco es la religión del cumplimiento (cumplo y Miento), en donde vamos a la iglesia por si acaso, ni donde busco los favores del señor y temo sus castigos.
 
Es el don que nos permite amar a Dios, con un amor tan grande que “tememos” hacer cualquier cosa que le desagrade.
 
El temor en este aspecto se convierte en un temor a nuestra propia debilidad.
 
Así se convierte en un temor a ofenderlo y a hacerlo sufrir por nuestras actitudes y nuestro pecado.
 
El soneto anónimo que dice:
 

No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte, clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.
 
Este soneto expresa exactamente lo que debe significar el don del temor de Dios.
 
8.   Don de Consejo.
 
Es la acción directa del Espíritu Santo que como su nombre lo indica sirve para aconsejar en lo referente a las cosas de Dios, no tiene nada que ver con la experiencia humana, ni con el conocimiento.
 
Generalmente se les da a personas de mucha oración, meditación y de una gran humildad.
 
Santa Catalina de Siena es el vivo ejemplo del don de consejo, ella era iletrada, sin embargo llego a ser consejera del Papa Urbano VI y fue declarada doctora de la Iglesia.
 
9.   Don de Piedad.
 
Es el don por el cual llegamos a experimentar que Dios en un padre amoroso y que los demás son nuestros hermanos.
 
Este don nos lleva a sentirnos solidarios, a demostrarle al padre con hechos concretos, que nuestro amor no se queda en sentimientos y emociones, sino que se demuestra, haciendo su voluntad.
 
Es el don del amor y la caridad, como lo explica San Pablo en la carta a los Corintios en el capitulo 13, donde nos expresa que sin amor nada vale ante los ojos de Dios. Podemos hacer grandes milagros y curaciones pero que hechas sin amor no tienen ningún valor.
 
Aquí, es importante anotar que la única lección que hemos venido a aprender en esta vida es el AMOR, por ello ahí que pedirle al Señor que nos llene de este don para poder salvarnos.
 
10.    Don de Fe
 
La fe nos la regala Dios para poder creer en Jesús.
 
Es una dotación especial de fe poderosa, para determinadas circunstancias en que no basta la virtud de la fe. El don de la fe no es el creer en que Dios existe o que Londres existe, es la fe que “mueve montañas”, no es un don permanente.
 
En Mateo 14, 29, Pedro camina sobre las aguas hacia Jesús, mientras lo miro a los ojos se mantuvo en la superficie, pero quito sus ojos del Señor, perdió la fe y se hundió, esto nos muestra como mientras tengamos nuestros ojos en el Señor, nuestra vida y la fe en Dios prevalecerá.
 
Existen muchos ejemplos de fe en la biblia, Noé, debió tener una fe inmensa para construir su arca durante varios años. Abrahán, al intentar ejecutar a su hijo por orden del Señor.
 

La toma de las murallas de Jericó, es un ejemplo de la fe existente en el pueblo israelita, que en vez de luchar giro alrededor de las murallas, sometido a las burlas de los enemigos hasta que las murallas se derrumbaron.

Cada vuelta que daban era una señal de obediencia y fe en su Señor.
 
En romanos 10, 17 San Pablo nos dice:
 
17 Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo.
 
Para indicar como la fe viene como resultado de oír la palabra que nos habla del mensaje de Jesús. La lectura de la palabra de Dios termina aumentando nuestra fe.
 
Cuidado con una fe intelectual que no baja al corazón, ya que según la Biblia se cree con el corazón y lo confirma, San Pablo en Romanos 10, 9:
 
Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación.”
 
11.   Don de Sanación.
 
La sanación de los enfermos, es uno de los dones que poco se manifiesta en la actualidad, hoy se predica más la resignación ante la enfermedad que la esperanza de la curación.
 
Se considera que es como “tentar a Dios” y no aceptar su voluntad.
 
Jesús sanaba por todas partes y muchos de los santos como san Francisco de Asís, San Juan Bosco, San Martin de Porres, sanaban enfermos.
 
El Señor no envía enfermedades y nosotros terminamos pensando que es la voluntad de Dios e inconscientemente, no cooperamos con nuestra curación.
 
Lo lógico a la luz del evangelio,  es acudir a Jesús con ilusión y fe para ser curados.
 
El don de sanación, es condicional depende de la fe del enfermo, un sanador no puede actuar sino hay fe en Dios de por medio. Ni Jesús en Nazaret pudo actuar por falta de fe.
 
12.   Don de Milagros.
 
El Don de milagros se manifiesta para mostrarnos que Dios sigue viviendo entre nosotros, y son manifestaciones fuertes que nos ayudan a consolidar nuestra fe en Dios.
 
Cuando no se tiene fe, se buscan explicaciones psicológicas o parasicológicas para no aceptar un hecho milagroso, se empieza a sospechar  y buscar escusas para poder rechazarlo.
 
Entre los milagros de Jesús, están la multiplicación de los panes, la resurrección de lázaro, la conversión del agua en vino y los milagros de curación.
 
13.  Don de profecía.
 
El Don de profecía, son mensajes especiales que Dios envía.
 
La misión del Espíritu Santo es recordarnos lo que Jesús dijo, por ello es muy importante la lectura continua de la palabra de Dios.
 
Los ambientes de Oración son propicios para la presencia del Espíritu Santo y para la manifestación del don de profecía.
 
Hay que tener siempre en cuenta que Dios jamás se contradice, por tanto cualquier mensaje debe coincidir con las enseñanzas de la Biblia y de la Iglesia católica.
 
14.  Don de Fortaleza.
 
El Don de Fortaleza, es la fuerza que viene de lo alto, es la disposición sobrenatural del alma, que la hace capaz, bajo la acción del espíritu santo, de emprender acciones difíciles y soportar las pruebas por amor a Dios.
 
El Ejemplo de los apóstoles los cuales sintieron miedo aun en la compañía de Jesús, nos muestra nuestra debilidad ante lo desconocido y la posibilidad de enfrentarnos a situaciones que no podemos manejar, como son el peligro y la muerte.
 

En pentecostés, los apóstoles se mantenían encerrados debido a que ya se iniciaba la persecución contra los cristianos y solo por medio del Espíritu Santo, encontraron el valor suficiente para salir a predicar sin temor.

Por medio de la oración nos llega el Don de fortaleza, nos lo demuestra Jesús, en su agonía en el huerto de los Olivos y es allí donde también, ante la tentación, nos muestra que la oración es la fórmula, para resistir la prueba.
 
15.   Don de Lenguas.
 
Es la manifestación verbal de la presencia del Espíritu Santo, son sonidos espontáneos, sin forzar la mente, dirigidos a Dios.
 
Es una oración personal en la cual se habla a Dios y no a los hombres.
 
El don de lenguas nos sirve para:
 
  • Orar cuando no se sabe que decir, en los momentos difíciles de la vida.
  • Para interceder por alguien, que no sabemos qué es lo que más le conviene.
  • En momentos de ansiedad y angustia.
  • Ayuda a la persona a tener una oración más espontanea, que le sirve para su maduración espiritual.

San Pablo, nos dice que “el que habla en lenguas, también, pida el don de interpretarlas” (1 Cor. 14, 13).

Los corintios, eran un pueblo, que por la acción del Espíritu Santo, hablaban en lenguas con mucha facilidad, es por ello que San Pablo, dedica el capítulo 14 de la primera carta a los corintios, a explicarles el don.