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AVE MARIA DE ORO
Ave María, Blanco lirio de la Gloriosa y Siempre Serena Trinidad. 
Salve Brillante Rosa del Jardín de los DeleitesCelestiales:
¡Oh vos, de quien Dios quiso ser nutrido!
¡Alimentad nuestras almas con las efusiones de la Gracia Divina. Amén!
“A las almas que en vida me hayan saludado con esta Oración me apareceré 
con gran resplandor en la hora de la muerte.
Además, cuando el alma se separe del cuerpo, me
manifestaré con hermosura tan espléndida que el alma sentirá un gran consuelo.
En ese instante, experimentará algo semejante a las delicias del Paraíso”.
Palabras de la Santísima Virgen María a Santa Gertrudis la Mayor.
 
MAGNIFICAT
Lucas 1,46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho 
obras grandes por mí;
Su nombre es santo y su misericordia llega a todos sus fieles de
generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los
ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia 
-como lo había prometido a nuestros padres-
a favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
AVE MARIA
Dios te salve María, llena eres de Gracias, 
el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres 
y bendito sea el fruto de tu vientre, Jesús. 
 
Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores,
 ahora y en la hora de nuestra muerte Amén.  

SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. 
A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y
llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
V.Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. 
R.Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración 
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo
y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora
de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración,
por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de
la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor.
R.Amén
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ACORDAOS
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido
desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo
bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.
Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.
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BENDITA SEA TU PUREZA
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. 
A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día,
alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.
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BAJO TU AMPARO
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, 
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.
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OFRECIMIENTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN
¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto 
te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en
una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guardame y defiéndeme como a
pertenencia y posesión tuya. Amén.