Cuentos de reflexión

El barquito de Papel.

Francisco, se encontraba preocupado tratando de decidir de cómo realizar la catequesis de esta semana, él tenía que hablar acerca del amor de Dios a sus niños y aunque el texto le indicaba como, él quería profundizar sobre el tema, para que no les quedara duda alguna a los chicos de: ¡Como es que no ama Dios! Y como aplica, su pedagogía divina en nuestras vidas.

Sabía muy bien que Dios nos ama, con un amor tan profundo que nos entregó a su hijo hasta la muerte, para que lo comprendiéramos, que nos creo con amor de padre, un amor tal como el que nosotros tenemos por nuestros propios hijos y que somos capaces de dar hasta la vida por ellos.

Que Dios en su infinito amor también nos da la libertad y por ello nos regalo el “Libre Albedrio”, para que hiciéramos lo que quisiéramos con nuestras vidas.

Que muchas veces estos regalos son mal entendidos y abusamos de esa libertad, dejándonos llevar por lo que el mundo nos ofrece.

Pensó en cómo y con qué amor Dios, nos había creado, y recordó el pasaje de jeremías que dice:

Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:

Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.”

De pronto a su mente llego un vago recuerdo de su infancia, que fue tomando fuerza a medida que pensaba en él, y que como con gran entusiasmo doblaba un pedazo de papel y lo convertía en un hermoso barquito de papel, y con qué devoción y gozo lo colocaba en la pequeña pileta de agua del patio de su casa.

Recordó con gran alegría, en qué forma lo cuidaba y aunque le permitía navegar por donde las olas lo llevaran, siempre estaba pendiente de no permitir que se llenara de agua o que se hundiera.

Y pensó que este sería un buen ejemplo de cómo Dios nos ha creado y como aunque nos da la libertad, siempre está atento y pendiente de nosotros, así que con estos pensamientos se dirigió, al salón a realizar la catequesis, sobre el amor de Dios.