Cuentos de Reflexión.
 
La Segunda venida de Cristo.
 

Jesús, decidió que ya era nuevamente tiempo de regresar a la tierra, para ello estuvo revisando algunas alternativas de cómo hacerlo, y al fin se decidió que regresaría en forma similar a como lo hizo la primera vez, en una familia muy humilde de campesinos dedicados a la siembra y cosecha de frutas y verduras.

En estas condiciones, Jesús no tuvo la oportunidad de estudiar mucho tiempo, apenas una educación básica en la cual solo había aprendido a leer, escribir algo, sumar y restar.

Sus primeros años transcurrieron en los cultivos de su padre, en la escuela algunos de sus compañeros se burlaban de él y lo ofendían debido a su gran humildad, a lo cual él siempre respondía: “Señor perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Al llegar a su juventud, sus padres fueron arrojados de sus tierras por el banco, al cual habían hipotecado su propiedad, luego de que habían incumplido en los pagos de la deuda como consecuencia de las malas cosechas de los últimos años.

Fue así como Jesús y sus padres ancianos buscaron refugio en un tugurio en la cuidad, por no contar con otra alternativa de vida.

Sin saber hacer nada más que cultivar la tierra, Jesús y sus padres comenzaron a vivir un nuevo calvario.

Jesús, tomo la decisión entonces de probar con trabajos menores como barrer, limpiar baños, celador, vendedor de golosinas, pela papas, o cualquier otro oficio con el cual pudiera ganar algo para dar de comer a sus padres, pero recibía como respuesta a sus esfuerzos, el desprecio de sus clientes, el abuso, el mal pago de sus jefes, insultos, ofensas, golpes y robos.

Jesús empezó a preguntarse, si habría o no valido la pena haberse sacrificado y haber muerto en la cruz, ya que con todos con los que trataba, parecían no haber aprendido nada acerca de la caridad, que se debe tener con el hermano, iba a la iglesia y allí veían los mismos sepulcros blanqueados de 2000 años atrás, gente rezando por interés, por miedo a ser condenados, por aparentar, pero con los mismos corazones duros y sin amor de aquella época.

Jesús, volvió a llorar amargamente, y a repetir “Señor aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya” y continuo diciendo:: “padre preferiría morir nuevamente en la cruz, a vivir en este mundo donde muchos se dicen seguidores míos, pero muy pocos me llevan en el corazón, como pueden ser tan ciegos y no me ven en las necesidades del hermano.”

Yo, ahora soy el limosnero que se para en el semáforo, el recogedor de basura, soy la mujer que vende la verdura en la plaza de mercado, el celador del edificio, el chofer del bus, el vendedor de periódico y aun así no me reconocen.

Si, supieran que ellos “SOY YO”, no me tratarían con tanta indiferencia, desprecio y maldad.

Están tan envanecidos en este mundo que se creen superiores a los demás, piensan que el dinero, la fama, el poder, los apellidos, el prestigio les dan ese derecho.

No entienden que ante los ojos de Dios Padre, todos son iguales y que nada de las cosas de este mundo tienen valor para él y que cuando lleguen a su reino, solo el Amor los hará salvos.

Una dulce anciana, interrumpió las meditaciones de Jesús y le dijo: “jovencito te encuentras bien?, puedo hacer algo para quitar esas lágrimas que corren por tus mejillas?”.

Jesús, se le quedo mirando y vio que desde el corazón de la anciana  emanaba un gran rayo de Amor, y pensó para si: “solo por ella valió la pena todo mi sacrifico.”
Autor: HMP