Cuentos de Reflexión.
 
El Rey Pepinito.

 

Había una vez en unas lejanas tierras, un reinado de los bosques de cedro, El rey Ricardo, corazón de melón, era muy misericordioso con sus súbditos, de tal forma que su reinado era armónico y vivía en paz con sus vecinos.

Cuando el rey Ricardo, tuvo su primer hijo y heredero, comenzó a descuidar su reinado, dedicando mucho tiempo a la educación de su hijo.

Pepe, su pequeño hijo creció con los cuidados excesivos de sus padres y pronto se convirtió en un niño malcriado y petulante.

A medida que crecía, su orgullo, vanidad también lo hacían y como su padre lo complacía en todo, se hizo intolerante, gritón y poco amable.

Sus rabietas eran frecuentes y hasta sus profesores eran castigados para complacerlo.

Al morir su padre, se convirtió en el nuevo rey del reino y aunque su nombre era pepe, se le conocía como el rey pepinito, ya que desde chico el pueblo lo llamaba así como burla a su comportamiento.

El rey Pepinito, inicio una época opuesta a la de su padre, era autoritario, lleno de soberbia y lo acompañaban, el mal genio, la vanagloria, el orgullo, la vanidad, la intolerancia, la insensatez y se creía superior a los demás y que todos lo debían honrar y  complacer hasta en el más mínimo detalle.

Muy pronto empezó a tener problemas con los reinos vecinos y a aumentar los impuestos que exigía a sus súbditos.

Un día rey pepinito recibió la visita de un rey vecino, amigo de su padre y con el que siempre habían existido unas magnificas relaciones, pero fue tan grande la descortesía y trato déspota, que el rey vecino se marcho ofendido y con la intención de no regresar jamás.

Rey Pepinito, respondió al acto con un rompimiento de relaciones, lo cual creó una gran tensión en la zona. Las cosas se agravaron cuando algunos de los comerciantes del país vecino fueron arrestados y maltratados por soldados del rey.

Este nuevo atropello inicio una serie de reclamos y quejas y la situación se complico de tal modo que termino indiciando una guerra fronteriza entre los dos reinos.

La guerra no llevo más que dolor y tragedia a ambas partes, pero finalmente se decidió en contra de los intereses del pueblo y de rey Pepinito.

La hambruna inundo los campos y la pérdida cuantiosa de hombres dejo a muchas mujeres y sus familias desamparadas y sin medios de subsistencia.

Del Gran reino del rey Pepinito no quedo sino el nombre y su castillo fue saqueado por su propio pueblo hambriento.

Rey Pepinito aprendió “a golpes” que su extrema soberbia, había causado su desgracia y la de su pueblo.

La ayuda humanitaria llego de donde menos lo esperaba y fue su propio rival, él que le tendió la mano y le ayudo en la reconstrucción de su reino.

 
Autor: HMP