Cuentos de Reflexión
 
El Robot Drogadicto.
 
Juan, había pasado gran parte de su vida estudiando, para convertirse en un gran diseñador y fabricante, luego de estudiar Ingeniería electrónica, hizo un postgrado en servomecanismos y tomo una maestría y un doctorado en robótica.
 
Al fin se sentía con la suficiente capacidad para iniciar la empresa de construir un robot que hiciera historia en el mundo comercial.
 
Sabía muy bien cómo construir cada parte del cuerpo y como integrar un sistema de computación que coordinara todos los movimientos de la máquina y trabajaba en el diseño del software que permitiría al computador tomar decisiones sencillas y analizar problemas.
 
Día y noche trabajaba haciendo pruebas de acción y reacción, eventos y respuestas lo que hacía que poco a poco el robot tuviera cada vez más autonomía y lograra hacer cosas como servir un café como a él le gustaba, y en general hacer las tareas que le parecían aburridas.
 
Poco a poco y utilizándolo para su propio servicio, el robot y los cambios que realizaba en su diseño, iban logrando obtener una verdadera “empleada electrónica” que remplazaba perfectamente a una empleada domestica y no tenia que preocuparse por la paga ni por nada humano.
 
Su prestigio como diseñador aumentaba y había logrado despertar la curiosidad de algunas multinacionales que veían su trabajo muy interesante y esperanzador.
 
Sin embargo, Juan no quería vender su proyecto hasta tanto no completara la fase inicial de lo que se había propuesto alcanzar.
 
El Robot, había desarrollado una gran capacidad y era capaz de auto aprender a tal punto, que con solo ver un programa de televisión, sacaba conclusiones al igual que un niño pequeño y terminaba haciéndole preguntas que Juan en ocasiones no sabía como responder y quedaba atónito ante sus cuestionamientos.
 
Así, el robot empezó a asimilar conceptos como aprecio, éxito, aprobación, popularidad y otras ideas como el valor del dinero, la fama, el prestigio, el poder, el orgullo, el odio y la gran mayoría de los sentimientos y reacciones humanas.
 
Al comienzo, Juan pensaba que todo eso era parte del aprendizaje que debería tener su creación, pero poco a poco empezó a ver desarrollar en el robot “seudosentimientos”, que hacían que se comportará como un ser “normal”, hasta el punto que creía ver en él, reacciones aparentemente de envidia, celos, venganza, etc.
 
Juan, empezó a cuestionarse acerca de lo que había logrado y se preguntaba si no estaría creando un monstruo.
 
Poco a poco el robot, empezó a “sentir” ganas de sobresalir, de “creerse” superior a su constructor y actuar en forma muy “humana”.
 
Las ofertas de las grandes multinacionales no paraban y al hacer demostraciones de su funcionamiento, el robot se “exhibía”, como cualquier reina de belleza o artista famoso, demostrando petulancia y comportamientos exhibicionistas, emulando a nuestras grandes estrellas.
 
El robot empezó también, a reaccionar en la misma forma como Juan reaccionaba ante los estímulos, si le decían “que bonito estas”, se “pavoneaba” y se le criticaban por algo se “deprimía”.
 
Una madrugada en la que Juan despertó bruscamente, luego de una pesadilla, se quedo pensando si realmente había creado un monstruo y que tal vez debería rehacer su diseño.
 
Pensaba que el robot tenia comportamientos tan humanos que parecía drogado, que la droga que necesitaba era la misma que necesitan  los humanos, que luego de aprender del valor del dinero, se había obsesionado por conseguirlo, que al igual que nosotros estamos tan adictos a la atención de los demás que necesitamos inyectarnos, fama, poder, prestigio e ideas de autoafirmación, para sentirnos felices.
 
Se dio cuenta de pronto que el robot había desarrollado muchas cosas, pero que la ausencia de amor en su comportamiento era generalizada, y se pregunto ¿por qué?, sería que no lo había encontrado en los programas de televisión?, o él no había podido inculcárselo?,  parecía que era capaz de albergar sentimientos similares pero siempre interesados, seria esta otra similitud con la raza humana?.
 
Noto que el robot no podía “ver” a ningún ser humano y que los “veía” como una amenaza o como un apoyo para él, según sus intereses.
 
Comprendió que no los podía ver por qué estaba bajo el efecto de la “Cocaína humana” y por tanto que era incapaz de “sentir” amor hacia los demás.
 
Entonces, Juan tomo la decisión que había estado eludiendo, “matar” su creación y empezar de nuevo, no quería que su creación fuera igual a él y que pudiera primero aprender a amar, así que lo desconecto.
 
No sabía cómo reinventarlo aun, pero estaba dispuesto a borrar toda la programación en la cual había trabajado por años, para obtener una segunda versión, menos humana de su nuevo robot.
 

1 Corintios 13, 2-3

2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy. 3 Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada me aprovecha.

Autor: HMP