Cuentos de Reflexión
 
 
El Regalo de Navidad
 
Felipe era el más joven de la familia, cada año al acercarse la navidad el ayudaba a su mama, a adornar el árbol  y a armar el pesebre y esperaba con gran entusiasmo y expectativa el 25 de Diciembre para abrir los regalos que le llevaban sus tíos y parientes.
 

Este año como de costumbre, sus padres habían salido a traer los regalos que el niño Dios le enviaba y junto con los otros regalos de sus familiares servían de adorno a la base del árbol de navidad.

Felipe examinaba todas las noches los regalos que reposaban en el árbol, mirando cuales tenían su nombre y al hallarlos, examinaba el empaque, los pesaba y trataba de adivinar su contenido.
 
Este año noto que su pequeña prima parecía tener más regalos que él, lo cual no le pareció agradable y comenzó a sentirse incomodo con la presencia de su prima, la cual vendría del extranjero con los padres, sus tíos, a pasar  la Navidad.
 
Al día siguiente noto la presencia de un nuevo regalo, más grande que los otros, pero este, no tenía el nombre del destinatario. Lo examino detalladamente sin lograr descubrir su contenido ni poder determinar de donde y para quien era.
 
Al consultar a su madre esta no supo que decirle y le prometió que averiguaría su procedencia, Felipe comenzó a sospechar que al igual que los otros regalos, el destinatario era su prima Natalia.
 
Espero impacientemente algunos días y volvió a cuestionar a su madre acerca del regalo a lo cual ella le contesto que el día de navidad, lo sabría.
 
El deseo de Felipe por el regalo empezócrecer hasta el punto de obsesionarse con él y pasaba largas horas del día sentado en el sofá de la sala contemplando el regalo y pensando en su contenido, pensaba que así como los años anteriores los mejores regalos habían sido para él, por lo tanto este año no debería ser diferente y ninguna prima le habría de aguar la fiesta.
 
El 23 de diciembre llegaron sus tíos acompañados de su “dichosa” prima, ella era menor de lo que el la había imaginado, podría decirse que era una “mocosa”, que no le haría mella, sin embargo la actitud de sus padres al verla le hicieron sentir que la pelea no seria tan fácil, ya que ahora ella era la menor de la familia y con cada “monería” que ella hacia, todos se echaban a reír.
 

Su saludo fue por demás seco y trato de ignorarla a pesar de la insistencia de Natalia de salir a jugar.

El 24 por la tarde, todos se aprestaban a celebrar la Nochebuena y con música, licor, algo de pólvora  y pasa bocas, se empezaron a reunir todos los familiares invitados.
 
Felipe, seguía absorto en el regalo y trataba de disimular, su fastidio por tener que compartir los honores con su prima. Luego de la cena lo enviaron a la cama prometiéndole que cerca de las 12 PM, lo llamarían a la repartición de regalos como era la tradición.
 
Felipe hecho la ultima mirada al réglalo sin encontrar aun una identificación, así que tendría que esperar para saber que pasaba.
 
Llego al fin el momento tan esperado, su padre empezó a leer las etiquetas de los regalos y a entregarlos a sus destinatarios, pero el gran regalo seguía allí, al fin Felipe en un ataque de ansiedad se lanzo sobre el regalo, pero su padre le dijo que ese regalo no era, para él. Felipe reacciono de una forma inesperada y absurda y comenzó una gran rabieta que lo arrojo al suelo con la cara totalmente enrojecida, ante la actitud todos quedaron desconcertados y por unos instantes no supieron que hacer, al fin su padre sintiéndose avergonzado ante sus familiares, tomo a Felipe del brazo, lo levanto y le dijo “quieres este regalo pues tómalo”.
 
Felipe se levanto asustado, sin embargo tomo el regalo y lo abrió rompiendo totalmente el empaque que lo contenía y se encontró con una hermosa muñeca que como era lógico debería ser para su prima.
 
Quedo tan sorprendido y confuso, que no supo que hacer, lo único que se le ocurrió fue salir corriendo hacia su cuarto, dejando todos sus demás regalos, sentía que era la peor de sus navidades y que su famosa prima le había arruinado todo.
 
A la mañana siguiente luego de una noche amarga y muchas lágrimas, su abuelo toco a la puerta y le pidió permiso para sentarse junto a él, y comenzó a decirle: Sabes a mi también me gustaba recibir el regalo más grande, en una ocasión me dieron a escoger entre dos regalos y escogí el más grande, en aquella ocasión y casi siempre en que hice lo mismo el regalo más pequeño era el mejor. Yo enseñe a tu hijo al igual que ahora el te ha enseñado a ser ambicioso y algo egoísta y a siempre querer lo mejor.
 
Ese comportamiento lo mantuve durante gran parte de mi vida, llegamos a viejos y siempre lo mismo buscamos el regalo más grande, esto nos hace siempre estar deseando cada vez más,  una casa más grande con más cosas, el auto más moderno y lujoso, la cuenta bancaria cada vez más abultada y todas las cosas que el mundo nos envuelve como el mejor regalo, no importa si para ello debemos pasar por encima de los demás, actuar con egoísmo, y pensar solo en nosotros mismos.
 
Solo cuando te encuentras cerca de la muerte te das cuenta que nada te llevas y que podrías a ver actuado en forma distinta, siendo un poco más cordial, en compartir más con los demás en vez de estar siempre pensando en tener más y más, te das cuenta de tus errores.
 
Cuando íbamos de farra con los amigos me gustaba mirar como actuaban ante una pizza para repartir entre todos y veía como casi todos buscaban en la bandeja el pedazo más grande, siempre el egoísmo al frente, en una ocasión al repartir la pizza alguien tomo el más pequeño y pensé encontré a alguien que no escogió el pedazo más grande, pero al consultarlo al respecto dijo que no le gustaban mucho las anchoas y que estaba a dieta, así que me desilusione por que nuevamente había primado el egoísmo en su decisión.
 

Muchos actuamos en la misma forma y llegamos a viejos escogiendo siempre con egoísmo cuando nos dan la opción.

Solamente cuando empiezas a amar a Dios y a los demás como a ti mismo, puedes empezar realmente a escoger el regalo más pequeño y a dar en vez de esperar recibir.
 

Luego de la conversación con su abuelo, Felipe se quedo un rato en su cuarto y salió a saludar efusivamente a su prima y a pedirle perdón a sus padres,, en esta forma su abuelo entendió que Felipe, había entendido el mensaje y que todavía había esperanzas de que su cambio perdurara y no tendría que esperar  tanto tiempo como él, para entenderlo.

 
Autor: HMP